Estudiantes del nivel medio superior de la entidad pusieron en marcha la campaña “Ya no más. Adiós al acoso callejero”, a fin de prevenir y disminuir ese tipo de actos en el estado.

La presidenta de la Sociedad de Alumnos de la Escuela Preparatoria Uno de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), Dariana Aguilar Trujillo explicó que el propósito es llevar a las escuelas de nivel bachillerato información necesaria para crear conciencia entre los jóvenes, en relación con el sentir de las víctimas del acoso.

“El acoso sexual callejero es la forma de violencia más común que padecen las mujeres todos los días y pese a ello, es la menos legislada”, comentó.

Expuso que cuando se habla de acoso sexual callejero se refiere a una gran gama de prácticas como silbidos, comentarios sexualmente explícitos o implícitos, tocamientos, entre otros.

En entrevista, señaló que esta campaña de estudiantes pretende disminuir el número de casos de este tipo y evitar llegar a situaciones de mayor impacto.

“Nuestro objetivo es crear conciencia en los jóvenes sobre el sentir de las victimas del acoso callejero, promover el respeto a las mujeres con conductas adecuadas al momento de transitar por las calles, así como promover una campaña para impartir en escuelas del estado”, abundó.

Comentó que la gran mayoría de los agresores superan los 35 años de edad, en ese sentido, ahora es cuando, se debe concientizar a los jóvenes de hoy.

Por su parte, la directora de la Preparatoria 1, Ligia Herrera Correa indicó que en el plantel se empiezan a tomar acciones para combatir la violencia, así como para promover el cuidado de la salud de la mujer.

Precisó que algunos de los principales problemas a los que se enfrentan las mujeres actualmente son la discriminación y la violencia física, que es la más visible, pero también existen otras formas menos perceptibles como la psicológica, la económica, la social, la sexual, entre otras.

Por ello, esta campaña busca concienciar sobre el derecho de hombres y mujeres a transitar con igual libertad y sin miedo; que los espacios públicos y privados sean un lugar de encuentro entre personas que se reconocen como iguales y donde ninguno busca imponer sus deseos al otro, concluyó.