El filósofo, sociólogo y economista prusiano Karl Marx, fallecido el 14 de marzo de 1883, fue el precursor del materialismo histórico, el socialismo científico, el comunismo moderno, el marxismo, ideas que siguen siendo temas de análisis.

El autor de múltiples estudios sobre la historia humana nació el 5 de mayo de 1818 en el seno de una familia acomodada. Fue hijo de un abogado judío convertido al protestantismo, quien se encargó de proveerle todo lo necesario para que asistiera desde pequeño a las mejores escuelas.

Al concluir el bachillerato, Marx se matriculó en la Universidad de Bonn para estudiar Leyes, pero se trasladó a Berlín para prepararse primero en Historia y luego en Filosofía.

De acuerdo con información del portal “biografiasyvidas.com”, a los 23 años ya contaba con una ideología enmarcada en el idealismo hegeliano, en gran medida por el contacto que sostuvo en Berlín con las ideas “hegelianas de izquierda”, fundamentadas en el ateísmo y la revolución.

Luego de doctorarse en Filosofía por la Universidad de Jena, Marx se trasladó a Bonn con el propósito de ejercer la docencia, pero a su llegada se encontró con un gobierno reaccionario que había separado a profesores como Ludwig Feuerbach y Bruno Bauer de sus cátedras, por lo que se vio obligado a desistir.

En 1836, las ideas de los “hegelianos de izquierda”, encabezadas por Feuerbach, habían conseguido grandes cambios en Alemania; uno de ellos, el surgimiento de la “Gaceta del Rin”, periódico de oposición en el cual colaboró Marx.

Para octubre de 1942 fue nombrado redactor en jefe del periódico, por lo que tuvo que trasladarse de Bonn a Colonia. Como director, la tendencia democrática revolucionaria del rotativo fue acentuándose y la censura, por parte del gobierno, no se hizo esperar.

A partir de enero de 1843, el gobierno alemán ordenó una total supresión de la gaceta, situación que obligó la salida de Marx de la redacción. Ese mismo año, el filósofo contrajo nupcias con Jenny Von Westphalen, a quien conocía desde la infancia.

En el otoño de 1843 viajó a París con el objetivo de continuar su carrera como editor de la revista “Anales franco-alemanes”, publicación de tipo radical en la que colaboró con Arnoldo Ruge, otro hegeliano de izquierda que había sido encarcelado y exiliado entre 1825 y 1848.

La revista sólo pudo ser publicada una vez, ya que su difusión clandestina en Alemania y las discrepancias de criterio surgidas entre Marx y Ruge la hicieron fracasar.

Los artículos que Marx escribió para esta revista muestran su repudio por las armas, así como su apoyo a las masas y al proletariado.

Durante su estancia en París, en 1844, convivió unos días con Federico Engels, quien a partir de ese momento se convirtió en su amigo más íntimo y compañero en los movimientos revolucionarios parisinos.

Ambos pensadores se unieron a la enérgica lucha contra las diferentes doctrinas del socialismo pequeño burgués, y elaboraron la teoría del socialismo proletario revolucionario, mejor conocido como “Comunismo”.

En 1845, Marx fue expulsado de París, a petición del gobierno prusiano, al ser considerado un revolucionario peligroso, por lo que tuvo que refugiarse en Bruselas, Bélgica.

Un año después, Marx y Engels se afiliaron a una sociedad secreta denominada “Liga de los Comunistas”, en la que participaron de forma importante y fueron los responsables de redactar el famoso “Manifiesto del Partido Comunista”, en 1848.

La obra expone una nueva concepción del mundo, en la que por medio del materialismo y la dialéctica aplicados a la vida social, concibieron al proletariado como creador de una nueva sociedad comunista.

Tras ser expulsado de Bélgica, en 1848, Marx regresó a Francia y luego se trasladó a Colonia, Alemania, donde reanudó las actividades de la “Nueva Gaceta del Rin” y asumió el cargo de editor en jefe.

Entre 1848 y 1849, la efervescencia de los movimientos revolucionarios inundó Europa, con lo que se confirmó la nueva teoría diseñada por Marx, la cual tuvo alcances varios años después en todo el mundo.

Luego del triunfo de la contrarrevolución, Marx tuvo que comparecer ante los tribunales, en febrero de 1849, en Alemania, y pese a resultar absuelto de los cargos que se le imputaban fue expulsado del país.

El exilio constante que padeció durante su vida le causaron gran miseria, tanto a él como a su familia, puesto que los únicos ingresos económicos con los que contaban era la ayuda ofrecida por Engels.

Tras apartarse de los círculos de emigrados, concentró sus fuerzas en el estudio de la economía política y desarrolló la teoría materialista en una nueva serie de trabajos históricos que revolucionaron la ciencia económica.

A finales de los años 50 del siglo XIX, con la intensificación de los movimientos democráticos, Marx volvió a participar de forma activa en dichos movimientos sociales; prueba de ello es la fundación de la Asociación Internacional de Trabajadores en Londres.

Enfocó todos sus esfuerzos en unificar los movimientos obreros y fomentar una actuación común de las diferentes formas de socialismo no proletario y pre-marxista, por medio de una táctica común de lucha proletaria.

Su intensa labor y sus estudios teóricos, cada vez más profundos, terminaron por consumir su salud. Sin embargo, continuó con su obra de transformación de la economía política, consagrada en “El Capital”.

La obra consta de tres tomos, el primero lo publicó en vida en 1867, mientras que el segundo y el tercero fueron lanzados por Engels después de la muerte de su amigo.

En el prólogo de su primera edición dijo que lo que le interesa en este tratado no es “el desarrollo de las contradicciones sociales que brotan de las leyes naturales de la producción capitalista. Nos interesan más bien estas leyes de por sí, estas tendencias, que actúan y se imponen con férrea necesidad”.

Por su parte el analista español Joaquín Rábago, escribió en "La opinión" que la importancia de su visión radicó en su capacidad de anticiparse a las complicaciones de la vida en el sistema capitalista, hecho que ejemplificó con lo siguiente:

“Hay actualmente tres mil millones de personas en el mundo que no son asalariados, ni propietarios, ni campesinos con tierras, y que van de un lado para otro en busca de alguna forma de sobrevivir. ¿No dijo ya Marx que los proletarios no tenían patria?”

La muerte de su esposa, el 2 de diciembre de 1881, lo dejó devastado, por lo que cayó en una profunda depresión que empeoró aún más sus problemas de salud. Karl Marx murió el 14 de marzo de 1883, en Londres, Inglaterra, y fue enterrado junto a su mujer en el cementerio de Highgate.