Matteo Salvini, líder del partido de extrema derecha Liga del Norte, uno de los grandes ganadores de las elecciones italianas del 4 de marzo, afirmó hoy que su equipo está trabajando en una “alternativa” al euro, al que considera una “moneda errónea”.

“Nuestros expertos trabajan en alternativas al euro para el caso que Bruselas solo nos dé negativas a nuestras exigencias para modificar las políticas monetarias”, dijo en rueda prensa en Estrasburgo (Francia) al despedirse del Parlamento Europeo (PE), donde hasta ahora ejercía como diputado.

“El euro es y seguirá siendo una moneda errónea. No hay salida aislada e improvisada posible (de la unión monetaria europea), pero no descarto trabajar por un plan B”, reiteró.

La Liga del Norte ha obtenido la mejor votación entre los partidos de derecha en las pasadas elecciones, reuniendo el 17.4 por ciento de los votos, superando a Forza Italia, del ex primer ministro Silvio Berlusconi, que alcanzó el 13 por ciento.

El mejor votado fue el partido populista de izquierda Movimiento Cinco Estrellas, que sumó más del 32 por ciento de los votos.

Esa posición sitúa a Salvini como posible encargado por el presidente italiano, Sergio Mattarella, para formar un gobierno entre su partido y Forza Italia, de Berlusconi.

Sin embargo, la alianza necesitaría la participación de alguna otra formación para alcanzar el número mínimo de escaños en el Parlamento.

Salvini descartó para ello una alianza “a toda costa” con partidos “que han sido expulsados por los ciudadanos”, como el Partido Democrático (PD) del ex primer ministro Matteo Renzi, que obtuvo en esos comicios su peor resultado histórico.

De llegar al gobierno, la Liga del Norte presionará la Unión Europea a cambiar “algunas normas que están dañando la vida de la gente en Italia”.

“Los ciudadanos votaron para que se les devuelvan sus derechos y para recuperar el control sobre sus fronteras nacionales", dijo su líder, como ejemplo.

El político también vaticinó que otros países de la UE seguirán el ejemplo de Italia y darán la “victoria de los euroescépticos”.

“Es un voto de castigo a las políticas de la canciller alemana Angela Merkel y el presidente de la Comisión Europea Jean-Claude Juncker, de la avaricia y de la apertura de puertas a la inmigración masiva”, opinó.