Dejar de tratar al cine nacional, al momento de venderlo, como un discapacitado y pensar en contenidos atractivos y de calidad para el público, son los desafíos de nuestro cine, sobre todo en tiempos en los que las multiplataformas hacen posible una mayor distribución.

Al participar en el foro “El desafío del cine mexicano: ¿Dónde estamos? ¿A dónde vamos?” dentro del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG), el actor Luis Gerardo Méndez recordó que creció escuchando la cuestión del apoyo al cine mexicano, pero dijo que lo importante es saber cómo cambiar la manera de pedir ayuda.

“Con 'Nosotros los Nobles' nos hicimos el propósito de jamás decir vengan y apoyen nuestra película, dijimos, vamos a hacer que a la gente se le antoje ver esta película”, contó.

En el caso de las diferentes plataformas, explicó que como creador eventualmente se va a encontrar a un público, porque ya no es como antes, que se podía disponer de una copia en una tienda Blockbuster, sino que ahora todo mundo en su casa la va a tener.

Dijo que existen películas buenas y malas, pero es importante entender que esas puertas están ahí y abiertas, siempre y cuando el contenido sea de calidad.

“Estamos en una época en la que el contenido es rey, es lo más importante. Se están haciendo historias ya incluso con un celular, y el mensaje ahí es que toda persona puede hacer cine y que la exhibición y distribución está por todos lados.

"Como creadores de contendido tenemos que ver qué se está moviendo para todos esos lugares. Tienes que hacer que sea atractivo, si no lo es, no importa cuántas salas tengas o ventanas, la gente no la va a ver”, puntualizó.

Insistió en que tiene que ver con una gran responsabilidad del productor y la gente involucrada en hacer un producto de calidad, y después la pantalla vendrá sola.

El analista en telecomunicaciones Jorge Fernando Negrete dijo que hace 30 años comenzó un cambio de paradigmas con elementos que transformaron la telecomunicación como la digitalización, internet, comunicación móvil, banda ancha y la convergencia de poner contenidos en todo tipo de plataformas.

“Las fronteras entre la industria del cine, la televisión, y en general lo que implican los contenidos, se ha eliminado, ya no hay fronteras; por lo tanto, la forma histórica en que consumíamos los audiovisuales ahora está sujeta a un nuevo modelo de comunicación denominado nuevo ecosistema audiovisual”, agregó.

Señaló que México tiene alrededor de seis mil salas cinematográficas que representan poco más de 50 por ciento de las que hay en toda América Latina; es decir, nuestro país es un poderoso consumidor de cine.

“Somos el cuarto mercado más importante de cine. Esto representa una gran oportunidad para la distribución de contenidos. Los procesos de comunicación son diversos y las intenciones comerciales de las películas son distintas.

Si hay un mercado con enormes oportunidades, lo que tenemos que hacer es adaptarnos al nuevo entorno competitivo audiovisual”, precisó.

Ana Rosas Mantecón, doctora en Antropología, destacó la diversidad de públicos que existen en la actualidad, lo que hace más difícil su clasificación y entender cómo fluyen los consumos.

“De acuerdo con los datos del último anuario del Instituto Mexicano de Cinematografía, llegaron a las salas 22 millones de espectadores para ver cine nacional; 65.8 millones de personas vieron películas mexicanas en la televisión abierta, y 62.3 millones por televisión privada.

Para todos hay un universo de exhibidores pequeños que están transformando radicalmente el panorama de exhibición”, concluyó.