La elaboración de máscaras de madera es una tradición característica de la Semana Santa en los pueblos yaquis de Sonora. Con llamativos diseños, son portadas por los fariseos o chapayecas como una manda en el periodo de Cuaresma.

Cada viernes por la tarde, en una ceremonia donde está invitada toda la comunidad, un grupo de fariseos realiza una procesión por el templo ubicado en la colonia Coloso Bajo, con cantos y rezos en lengua yaqui, y portando las caretas hechas artesanalmente, de acuerdo con la Televisora de Hermosillo (Telemax) .

El joven Luis Oscar Valdez, año con año dedica su creatividad y esfuerzo para elaborar poco más de cien máscaras a fariseos de Hermosillo y de comunidades del alrededor.

Esta artesanía la aprendió hace ocho años gracias a su amigo José Valenzuela, quien le compartió sus conocimientos y técnicas para la elaboración de cada una de ellas.

El proceso de elaboración inicia desde que se elige el tronco que será tallado, lijado y detallado para darle forma a las partes que conformaran el antifaz, por ejemplo, la boca, la nariz, las orejas o los dientes.

“Es un reto para uno y lo tienes que hacer con gusto. Si te traen una imagen, muchas veces las imágenes es muy difícil de hacerlas iguales, es un reto hacerlas y si te sale ya es un logro para ti”, comentó.

Para la elaboración de una máscara se requiere entre uno y dos días, dependiendo de los detalles que tenga, y el precio se determina de acuerdo a las plumas que se les pongan o la excentricidad de la pieza.

Oscar aseguró que cada una de las máscaras se manufactura con el propósito de pagar la manda de quien la encarga.

El Sábado de Gloria, al terminar la Semana Santa, las piezas son quemadas en una ceremonia que representa una celebración de la vida, así como la renovación de un ciclo, en donde los portadores de las máscaras agradecen por los favores recibidos.

Como parte de su tradición, los chapayecas realizan una serie de rituales que acompañan su celebración y honran sus tradiciones.

Cada agrupación o pasión como ellos la denominan está integrada por los personajes de Pilato, Capitán mayor, Capitán segundo, Capitán de caballería, Teniente, Sargento, Cabo mayor y Cabos, quienes son representados por los fariseos.

Una vez que los Cabos se colocan sus máscaras, hacen sonar su cinturón de tenabaris (cascabeles hechos con capullos secos de mariposas-polilla) frente a la guardia para pedir la bendición. Luego, marchan frente al templo por unos minutos antes de salir a pedir limosna, ondeando sus banderas para pedir que todo salga bien.

“Cuando se van a poner la segua (máscara) tienen que persignarla tres veces porque es un animal que no está bautizado, así se va a bautizar su rostro para que Dios le ayude en el camino para cuando salgamos a la limosna en la calle”, explicó Francisco Javier Morales, quien representa a Pilato.

Después de salir del templo, recorren las calles acompañados con sonidos de flauta y tambor, donde continúan con los rituales que enmarcan sus costumbres.

“Para cuando andamos en la limosna, por ejemplo, el fariseo no se debe subir a las banquetas, no debe de andarse tomando fotos con mujeres, y cuando el fariseo le va a pedir a la gente y le van a ofrendar el dinero, tiene que ponerse de espaldas, el movimiento es nada mas parte de la danza”, comentó.