En el marco del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG33), cineastas y creadores hicieron un llamado para que se les tome en cuenta en la formulación de nuevos marcos reguladorios.

Durante el foro “El desafió del cine mexicano: ¿Dónde estamos? ¿A dónde vamos?” convocado por la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas, se realizó la tercera mesa de discusión titulada "El entramado (El marco regulatorio en el contexto de la convergencia tecnológica)".

El director y productor Roberto Fiesco se encargó de moderar la charla entre Aleida Calleja, presidenta de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información (AMEDI), María Elena Estavillo, comisionada del Instituto Federal de Telecomunicaciones, la productora Mónica Lozano y el productor brasileño Manoel Rangel.

En el debate el tema central fue la necesidad de legislar en el marco de las nuevas prácticas propiciadas por la digitalización.

Rangel expuso el caso de Brasil, que evidencia que cuando existe la regulación adecuada que permite el acceso a contenidos nacionales, la recepción del público es positiva, pues disfruta de ver su realidad representada. Estas son regulaciones, afirmó el brasileño, que podrían replicarse en México.

La digitalización y el proceso “multipantalla”, remarcó Calleja, ha borrado la frontera entre los contenidos que van a la pantalla grande y los que van a la televisión.

Añadió que ante tal democratización del contenido, cuestionó acerca del lugar que ocupa el cine mexicano en el gran catálogo de las nuevas plataformas digitales, e instó a legislar acerca de este aspecto como han hecho otros países en Europa.

Estavillo recordó que la regulación siempre va por detrás de cualquier práctica, pero reconoció que es urgente apresurar el paso de las instituciones encargadas de esto.

Mencionó también que es necesario que la sociedad se organice e involucre a la hora de formular las leyes que normen la actividad cinematográfica y audiovisual.

“Creo que ya no debería ser posible que ninguna política pública y ninguna regulación pueda hacerse sin sus protagonistas, sin los creadores, sin los cineastas, sin la gente de audiovisual; porque son ustedes los que la viven, son ustedes los que la sufren, pero otros son los que ponen las reglas. Creo que no se vale.”, coincidió Calleja.