El presidente de la Comisión Europea (CE), Jean-Claude Juncker, aplazó hoy a Reino Unido a “convertir en soluciones concretas viables” los planes sobre su salida de la Unión Europea (conocida como Brexit), a poco más de un año para que se haga efectiva.

“Mientras el reloj hace la cuenta atrás de un año, ahora es el momento de traducir los discursos en tratados, de convertir los compromisos en acuerdos, sugerencias y deseos sobre la futura relación en soluciones concretas viables”, urgió Juncker en un discurso ante el pleno del Parlamento Europeo (PE).

Bruselas busca, con prioridad, resolver la cuestión de la frontera entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte, donde considera esencial evitar la vuelta de una frontera “dura” que podría poner en riesgo la delicada paz en la región.

“La vida de los ciudadanos en ambos lados de la frontera tiene que seguir como ahora”, defendió el líder europeo.

Para ello, el negociador europeo, Michel Barnier, había sugerido tres opciones, una de ellas mantener la unión aduanera entre las dos Irlandas, una idea rechazada de plano por la primera ministra británica, Theresa May, por considerar que amenaza la integridad de su país.

Otra idea sería enmarcar la gestión fronteriza en un futuro acuerdo de asociación entre Reino Unido y la UE, apoyada por la Eurocámara, a fin de respetar la integridad del mercado único europeo.

La tercera hipótesis es que Londres presente una propuesta que le convenga, algo que hasta ahora no ha ocurrido.

Barnier reiteró que una vez convertido en país tercero, Reino Unido ya no podrá disfrutar de las ventajas de la UE, como el libre acceso a los mercados de los otros 27 países miembros. "Es hora de afrontar la dura realidad”, dijo.

Los otros dos temas prioritarios en la negociación de los términos del divorcio decían respecto a los derechos de los ciudadanos afectados por el Brexit y la factura que Reino Unido deberá abonar a la UE tras su salida del bloque.

En ambos casos, Londres y Bruselas han logrado acercar posiciones.

El PE adoptará mañana su posición respecto a la futura relación de los ahora socios, antes de que los jefes de Estado y de gobierno de los Veintisiete definan su posición durante su cumbre del 22 y 23 de marzo en Bruselas.