Después de una larga espera de tres décadas, en el Jardín Botánico del Instituto de Biología de la Universidad Nacional autónoma de México (UNAM) por fin floreció un ejemplar de pescadillo o tehuizote, llamado por los indígenas oaxaqueños “yacktobiyack” o “yahuindayashi”.

En comunicado, la UNAM precisó que como una bella forma de concluir su vida, este pariente del agave también ha comenzado su lenta agonía, proceso que concluirá con su muerte total en aproximadamente un año.

La “Furcraea longaeva”, como la conocen los científicos, no es una especie de agavácea más, sino una de las monocotiledóneas de más larga vida en el mundo.

En su hábitat natural crece entre dos mil 200 y tres mil 100 metros sobre el nivel del mar en las montañas de la Mixteca Alta, Sierra Madre del Sur y Sierra Juárez de Oaxaca, y una pequeña porción del estado de Puebla, y pueden pasar hasta 100 años para que madure y fructifique.

En Ciudad Universitaria el tallo de la planta mide 2.5 metros y la inflorescencia o quiote tiene una longitud de cinco metros, pero en la naturaleza la altura total puede ser de hasta nueve o 12 metros.

La inflorescencia es de contorno piramidal y en la base mide 70 centímetros de circunferencia, alcanzó su altura total en sólo un mes, detalla el comunicado.

Este ejemplar tiene 46 ramas, las más largas superan un metro de largo, y en cada una posee entre 500 y mil flores. En su totalidad podría tener 50 mil flores que, al abrir, son blancas con tonalidades verdes, pero que con el paso de los días se tornan amarillas y hasta naranjas.

El curador de la Colección Nacional de Agaves del Jardín Botánico, Abisaí Josué García Mendoza, informó que él mismo llevó la planta a ese espacio universitario en 1993, cuando tenía un metro de alto y probablemente entre 10 y 20 años de edad.

Ahí, explicó, es la tercera vez que florece un ejemplar de Furcraea, pero las anteriores fueron de otras especies: Furcraea martinezii y Furcraea macdougallii, aunque esta última se cayó debido a vientos fuertes y “no tuvimos la fortuna de tener flores bien desarrolladas ni frutos”.

“Yacktobiyack” o “yahuindayashi” fue colectada por primera vez en 1829. En 1832 fue descrita por Joseph Gerhald Zuccarini, profesor de la Universidad de Múnich.

Durante mucho tiempo se desconoció de dónde procedía exactamente la planta con la que se describió la especie, sólo se mencionaba que había sido colectada en el “monte Tanga”, Oaxaca.

Fue hasta hace casi una década que “leyendo la obra que sobre ese estado escribió Eduard Mühlenpfordt encontré que ubicaba ese sitio a cuatro leguas de Teotitlán del Valle. Fue un gusto conocer la localidad tipo, la original, donde fue colectada por primera vez”, recordó.