Agentes fronterizos de Estados Unidos retienen sistemáticamente a familias, bebés incluidos, en celdas con temperaturas extremadamente frías cuando son detenidos en o cerca de la frontera, denunció el grupo civil Human Rights Watch (HRW).

En un informe publicado este miércoles, el organismo de derechos humanos destacó además que las autoridades separan de manera rutinaria a hombres adultos y adolescentes de otros miembros de la familia, lo que es contrario a las política oficial de mantener a las familias unidas.

Titulado “En la ‘hielera’: condiciones abusivas para las mujeres y los niños en las celdas de detención migratoria en Estados Unidos”, el informe se basa en entrevistas a 110 mujeres y niños, que relatan condiciones de detención degradantes y perjudiciales especialmente para los menores de edad.

“Las prácticas persistentes en las celdas de detención migratoria son degradantes y punitivas”, afirmó Michael García Bochenek, asesor jurídico principal de la división de derechos del niño de HRW.

García Bochenek añadió que las autoridades de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP) “deberían mantener unidas a las familias y no deberían retener a los niños durante la noche en celdas de detención”.

La detención y la separación familiar tienen graves consecuencias perjudiciales para el bienestar mental, especialmente para aquellos que ya han sufrido un trauma y que huyen de sus países de origen después de ser víctimas de violencia u otro tipo de acoso.

El tiempo que pasaron en las celdas de CBP constituyó el período de reclusión “más difícil y traumático” para las mujeres y los niños detenidos por las autoridades de inmigración estadunidenses, según un estudio llevado a cabo por un equipo de psicólogos en 2015.

Todos los inmigrantes detenidos tienen derecho a ser tratados con dignidad y humanidad, y los niños tienen derecho a salvaguardas específicas.

HRW pudo comprobar que las condiciones en las celdas de detención migratoria infringen los estándares internacionales y las políticas de CBP, y probablemente violan también los términos de los tribunales federales.

Mujeres y niños dijeron a HRW que pasaron hasta tres noches en celdas con temperaturas extremadamente bajas, durmiendo en el piso o en bancos de cemento con sólo una manta de mylar (un material que luce como aluminio) para protegerse del frío.

En muchos casos, los agentes fronterizos les exigieron que se quitaran suéteres u otras capas de ropa y las desecharan, supuestamente por razones de seguridad, antes de ingresar en las celdas de detención.

En las células de detención a menudo no se proporciona jabón de manos a las mujeres y los niños, lo que significa que no pueden lavarse las manos higiénicamente antes y después de comer, alimentar a los bebés, usar el baño o cambiar pañales.

La mayoría de las mujeres y niños recluidos en estas celdas dijeron que no se les permitió ducharse durante el tiempo que estuvieron detenidos en esas celdas.

Una mujer entrevistada dijo que ella y su hijo de cinco años estaban empapados después de que los detuvieran tratando de cruzar el río. “Estábamos sentados sobre el piso de cemento, completamente congelados”, dijo.

“Al final, tuve que dormir sentada, con mi hijo en mi regazo, porque no podía dejarlo tumbado en el piso de cemento”, agregó la mujer.

En las presentaciones judiciales, la CBP ha intentado justificar el hecho de no proporcionar colchonetas a las mujeres y sus hijos alegando que las celdas no están diseñadas para albergar a detenidos durante la noche.

Sin embargo, casi todas las mujeres y niños entrevistados por HRW pasaron al menos una noche en una celda, en tanto que otros estudios han constatado consistentemente que dos tercios de los inmigrantes permanecen en celdas de detención por lo menos una noche, y decenas de miles pasan 72 horas o más.

“Las condiciones en las celdas de detención migratoria no son sólo innecesariamente crueles, sino también perjudiciales, particularmente para las personas que han sido víctimas de persecución en sus países”, aseguró García Bochenek.