Pablo O’Higgins, pintor mexicano de origen estadunidense, notable impulsor del desarrollo artístico del país, creó la Sección de Artes Plásticas de la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios, además de uno de los fundadores del Taller de Gráfica Popular y colaboró en el monográfico dedicado al grabador y caricaturista mexicano José Guadalupe Posada.

En 1961, el gobierno mexicano le otorgó la nacionalidad con carácter honorífico y en 1970 obtuvo el Premio Elías Sourasky.

Entre sus murales destacan “La lucha obrera”, que realizó junto con Leopoldo Méndez y Alfredo Zalce en los talleres del rotativo La Nación. Para el Museo Nacional de Antropología realizó “Boda indígena”, “Paisaje Tarahumara” y “Dios del fuego”.

De acuerdo con la biografía del artista, disponible en el portal del Museo Dolores Olmedo, Pablo O’Higgins nació el 1 de marzo de 1904 en Salt Lake City, Utah. Se desarrolló como pintor de caballete, muralista y grabador.

Durante su infancia viajó constantemente con su familia a San Diego, donde su padre tenía un pequeño rancho, y trabó amistad con algunas familias mexicanas, lo que le permitió aprender el idioma español.

En 1922, ingresó a la Academia de Arte de San Diego, donde permaneció sólo dos semanas pues estaba en desacuerdo con el método de enseñanza.

En 1924 se trasladó a la casa del pintor mexicano Miguel Foncerrada y hasta ahí su madre le hizo llegar un ejemplar de la revista “The Arts”, en la cual aparecían imágenes del mural “La Creación”, que Diego Rivera plasmó en la Escuela Nacional Preparatoria.

Participó como ilustrador, al lado de José Clemente Orozco (1883-1949) y de Carlos Mérida (1891-1984), en la revista Mexican Folkways, dirigida por la estadounidense Frances Toor (1890-1956), en 1926.

De acuerdo al portal discursovisual.cenart.gob.mx, llegó a México cuando tenía 20 años y tuvo contacto con Diego Rivera (1886-1957), de quien se convirtió en ayudante de sus obras murales en la Secretaría de Educación Pública (SEP) y en la capilla de la entonces Escuela de Agricultura de Chapingo.

A partir de entonces, comenzó a desarrollar, como algunos artistas de su generación, una obra personal de plena identificación con la historia y tradiciones de México, las cuales lo cautivaron.

En 1928 se incorporó como misionero cultural, por parte de SEP y trabajó en distintas regiones de Hidalgo, Zacatecas y Durango.

Realizó, además, 15 obras murales que se encuentran en los estados de México, Durango, Michoacán, Veracruz y la Ciudad de México, así como en los estados estadunidenses: Seattle, Washington, y en Honolulu, en Hawái.

En un viaje que realizó a Monterrey conoció a María de Jesús de la Fuente, con quien contrajo matrimonio.

Su obra ofrece una reflexión de la historia mexicana, pero también de acontecimientos sociales de su tiempo en México, Latinoamérica y Europa, por lo que tiene un profundo sentido social indisoluble de su vida personal.

En 1970 ilustró la portada de la revista Solidaridad del Sindicato de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana (SUTERM). En ella, Emiliano Zapata (1879-1919) y Ricardo Flores Magón (1873-1922) se estrechan la mano para simbolizar la alianza entre campesinos y obreros.