El año “pinta muy bien” para la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), pues ha tenido un arranque muy bueno, tanto por el lado de las empresas que están buscando listarse como en productos, destacó su director general, José Oriol Bosch Par.

Durante la firma de un convenio de colaboración entre la BMV y el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF), dijo que si bien puede haber un poco de volatilidad conforme se acerque la elección presidencial del 1 de julio próximo, eso no quiere decir que las empresas no vayan a requerir el financiamiento del mercado accionario para crecer.

“Este año arrancó muy bien en cuanto a que tuvimos un casi nuevo producto, tuvimos una primera Fibra E, digo casi nuevo porque habíamos tenido en la parte de infraestructura, pero ya tuvimos la primera Fibra en lo que fue energía”, explicó respecto a los llamados Fideicomiso de Inversión en Energía e Infraestructura (Fibra).

Hasta ahora solo hay dos Fibras E en el mercado mexicano, una de infraestructura de Fibra Vía, constituido para monetizar la autopista México-Toluca, y otra de energía, colocada por la Comisión Federal de Electricidad (CFE) el pasado 8 de febrero, por 16 mil millones de pesos.

Indicó que también hay otra Fibra E en infraestructura y los recursos que se obtengan con ésta se destinarán a la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM), así como dos Fibras en la parte de bienes inmuebles y un nuevo instrumento conocido como SPAC (Special Purpose Acquisition Company).

Así, afirmó Oriol Bosch Par, el mercado accionario va muy bien, aunque “conforme nos acercamos a elecciones puede haber un poco más de volatilidad, probablemente, pero eso no quiere decir que las empresas no vayan a requerir el financiamiento para crecer”.

Por su parte, el presidente nacional del IMEF, Fernando López Macari, sostuvo que la economía mexicana seguirá su crecimiento a una tasa de 2.3 por ciento en 2018, impulsada principalmente por la economía mundial, en donde no hay señales de una recesión económica importante.

No obstante, apuntó, durante el año habrá un alto nivel de incertidumbre y expectativa de los mercados por tres factores: la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), la cual podría culminar este año o prolongarse hasta 2019.

Además, la reforma fiscal recién aprobada en Estados Unidos y sus consecuencias en las inversiones de empresas estadounidenses en México, así como el proceso de las elecciones federales en el país del 1 de julio.

Así, ante el inicio formal de las campañas el próximo 30 de marzo, esto genera incertidumbre para el primer semestre del año sobre quién será el próximo presidente de México, la conformación partidista del Congreso de la Unión y el margen de actuación que tendría el siguiente jefe del Ejecutivo en función de cómo quede el mapa político del país.

“Esto va a generar una alta expectativa y va a ser el tipo de cambio la variable financiera que va a absorber los principales choques de la economía a nivel internacional, y esto sin duda lo que conlleva es que mientras más nos acerquemos a la elección, vamos a ver más volatilidad en el tipo de cambio, generando también más presiones inflacionarias”.

El dirigente de los ejecutivos de finanzas estimó que podrá darse una variación de dos pesos en el tipo de cambio conforme se acerquen las elecciones, siempre y cuando no haya un conflicto poselectoral.

“El gran reto de quien asuma la presidencia de la República y quien aspire a asumirla es y seguirá siendo la capacidad de unir a los mexicanos en torno a beneficios comunes”, añadió el directivo.