Los actores Arcelia Ramírez y Alejandro Calva vuelven a escenificar la puesta en escena "El ogrito", ahora de la mano del director Enrique Singer, quien le pone un toque más oscuro e impactante a la trama, que aborda la vida de un ogro de seis años de edad que ha sido sobre protegido por su madre.

En entrevista, Calva respondió a Notimex que "El ogrito" se reestrenará el próximo 4 de marzo en el Teatro Julio Prieto, después de dos temporadas exitosas en los años 2002 y 2003, en en diversos foros:

"Es una obra a la que le tenemos un amor especial Arcelia y yo, que marcó a dos generaciones, porque es un clásico para niños y para los papás de esos niños que inculcan el amor a las artes escénicas, porque maneja valores importantes en el desarrollo no sólo del individuo infantil sino de la familia completa, porque es una propuesta para todos".

Calva abundó que la obra desde hace 15 años en que la montaron, sigue invitando a cuanto espectador la vea. "La obra tiene lecturas infinitas por parte del público, sobre todo si logra considerar que es el mensaje perfecto que un padre o madre da a su pequeño hijo, otros pueden descubrir el ogrito que todos llevamos dentro".

El histrión reconoció que montar esta obra seguirá siendo un reto actoral: "Imagínate hace 15 años, tenía menos experiencia que hoy, poco menos que mi experiencia en teatro en el que tengo 35 años; la trama sigue planteando que todos tenemos actitudes que no podemos controlar como el carácter, pero ahora bajo la visión de Enrique Singer que nos dirige".

Calva consideró que la reinterpretación escénica del director Enrique Singer, hace de la puesta una obra más interesante, oscura y sombría, que con el maestro Martín Acosta, hace 15 años, que empleó un lenguaje más poético.

"Aquí hay más sordidez y más música, pero independientemente de eso es una obra que debe existir en la vida de todos los niños y adultos, porque es un clásico de la dramaturgia".

Puntualizó que el reto actoral es mucho mayor, porque antes tenía 30 años. "Hoy tengo casi 50, ya no es la misma energía, ya las rodillas empiezan a cobrar factura y tengo otra manera de acercarme al texto, para descubrir nuevas cosas, que en aquel entonces no veía".

Subrayó que cuando la representó con Argelia Ramírez hace 15 años, se apoyó en la visión de sus dos hijas de seis años de edad, para ver el comportamiento infantil.

"Hoy tienen 21 años, ya no tengo a esas maestras de vida, por lo que tuve que desempolvar mis recuerdos infantiles para volver al papel del ogrito, de hecho aún sigo viendo a una maestra de cuarto año que me dio clases y la obra habla de una maestra que le cambia la vida a un niño", finalizó.