La decisión del gobierno de Mauricio Macri de habilitar el debate por la legalización del aborto en el Consejo evidenció las divisiones que hay en el gabinete y en la clase política argentina en general en torno a esta práctica.

La medida modificó por completo la agenda pública y parlamentaria, pero también sorprendió porque el propio Macri ha manifestado un rechazo absoluto al aborto.

Su posición más firme la expresó en una entrevista con Notimex en la que dijo que “claramente hay que defender la vida, traer a un niño a este mundo es una de las cosas más lindas que le puede pasar a una pareja”.

Refirió que “una persona es la expresión más linda de amor que hay, siempre me quedo del lado de la defensa de la vida, independientemente de que hay protocolos que hay que cumplir”.

Macri descartó por completo que durante su gobierno pudiera legalizarse el aborto, pero la semana pasada su jefe de Gabinete, Marcos Peña, les dijo a senadores y diputados oficialistas que la iniciativa podía discutirse en el Congreso.

La decisión se dio luego de una serie de marchas multitudinarias y del intenso activismo realizado en redes sociales por el movimiento de mujeres de Argentina, un país que está a la vanguardia en las luchas feministas a nivel mundial.

El próximo jueves, el Congreso comenzará su periodo anual de sesiones con un informe de gobierno de Macri, y el 6 de marzo está prevista la presentación del proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo.

Diputadas de diferentes partidos promoverán una sesión especial para discutir el proyecto el 8 de marzo, en el marco del Día Internacional de la Mujer y mientras en las calles se lleva a cabo la multitudinaria marcha del Paro Internacional de Mujeres.

La sesión especial todavía no es un hecho, ya que la mayoría de la bancada oficialista no está de acuerdo con la legalización y el gobierno ya advirtió que no hay que “apurarse” a debatir la iniciativa, pese a que esta será la séptima vez que se presenta.

Mientras tanto, desde el gobierno ya se pronunciaron en contra de la legalización el jefe de Gabinete, Marcos Peña (el segundo hombre más poderoso del país después de Macri), y el presidente del Senado, Federico Pinedo.

También es conocido el rechazo al aborto por parte de la vicepresidenta Gabriela Michetti y de la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal.

Por el contrario, el ministro de Salud, Adolfo Rubinstein, se pronunció a favor de la legalización al explicar que el aborto es un problema de salud pública y que en los países en los que se legalizó, la mortalidad materna se redujo de manera drástica.

En el mismo sentido se pronunció el ministro Ciencia y Tecnología, Lino Barañao, quien recordó que los abortos ocurren con o sin legalización, y que lo importante es evitar que sigan muriendo mujeres por interrumpir su embarazo de forma clandestina.

Desde la oposición, la incógnita es cuál será la posición de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien ahora es senadora y tendrá que votar a favor o en contra de la ley si el proyecto llega a la cámara alta.

Cuando fue presidenta, Fernández de Kirchner justificó su rechazo a partir de una experiencia personal, ya que sufrió un aborto involuntario, por lo que para un sector de la sociedad la legalización de esta práctica fue una de las principales deudas que dejó su gobierno.

En los últimos dos años la exmandataria contó que gracias a su hija se estaba acercando al feminismo, aunque ratificó que estaba en contra del aborto.

La semana pasada, sin embargo, su hijo y diputado Máximo Kirchner participó en una marcha con el pañuelo verde de la Campaña por el Aborto Libre, Seguro y Gratuito amarrado en la mano, lo que anticipa su voto a favor.

El fin de semana, el portal Economía Feminista hizo un recuento de las posiciones sobre el aborto en el Congreso y hasta el momento se puede definir que en Diputados tiene 77 votos a favor y 80 en contra, aunque todavía falta que decenas de legisladores anticipen su voto.

En el Senado, que suele ser más conservador, la batalla por la legalización es más amplia, ya que por ahora sólo hay 10 votos a favor y 20 en contra.