El corazón artificial es una alternativa para miles de pacientes con serios problemas cardiovasculares, lo que les permite ganar calidad y esperanza de vida, según testimonios de dos jóvenes que accedieron a este sistema conocido como HeartMate en la Fundación Cardiovascular de Colombia.

El joven David Hernández, de 18 años de edad, estudiante de administración de empresas, y Sergio Luis Díaz Madrid, arquitecto venezolano de 36 años, quien llegó a Colombia en busca de un trasplante de corazón, fueron favorecidos con la implantación de este dispositivo por la Fundación Cardiovascular de Colombia.

El estudiante y el arquitecto acompañados de dos médicos de la Fundación Cardiovascular de Colombia, con sede en la ciudad de Bucaramanga, hacen pedagogía con sus testimonios de la importancia de esta alternativa para los pacientes que padecen serios problemas cardiovasculares.

Según un estudio realizado por Deloitte Access Economics Australia y presentado en Colombia en 2017, uno de cada seis colombianos, es decir 5.6 millones de personas, sufre de alguna cardiopatía que les impone serias limitaciones físicas, sociales y financieras a los pacientes.

El dispositivo de asistencia ventricular izquierda Heartmate 3, es un avance de alta tecnología médica que ayuda al corazón a bombear sangre por todo el cuerpo y a aumentar el suministro de oxígeno a los órganos.

Es un pequeño dispositivo que es una especie de un microcomputador externo que debe llevar el paciente durante toda su vida y para ello es capacitado por un equipo especializado en la Fundación Cardiovascular de Colombia, la institución pionera en América Latina en la implantación del dispositivo.

El estudiante de administración de empresas y el arquitecto venezolano, quienes conversaron con Notimex, después de una de sus exposiciones testimoniales en Bogotá, coincidieron que su calidad de vida mejoró, por lo que recomiendan este dispositivo antes que estar en una lista de espera para un trasplante de corazón.

El estudiante recordó que a los seis años de edad los médicos le diagnosticaron “cardiopatía dilatada”, lo que significa que el corazón estaba más grande de lo que debería estar para su edad y desde entonces le indicaron una serie de medicamentos que debía ingerir todos los días.

“Cuando me dieron el diagnóstico comencé a tomar muchos, muchos medicamentos, después de cinco años sentí una leve mejoría y empecé a tomar menos medicamentos. Tenía que consumir como diez medicinas", dijo David Hernández.

Al cumplir 15 años de edad, “una válvula del corazón se dañó y se generó una insuficiencia. En ese momento le presentaron la opción de este sistema HeartMate, conocido como corazón artificial portátil”.

Recordó que sus padres se reunieron con los médicos para tener toda la información del sistema, ventajas y desventajas, pero siempre tuvieron en cuenta la opinión y la decisión del hijo.

“Yo era menor de edad -agregó- y no podía decidir, pero mis padres siempre, quieren lo mejor para mí (…), siempre me preguntaron y nunca firmarían nada si no fuera para mi beneficio. Cuando nos presentaron el aparato, fui el primero en tomar la decisión y mis padres firmaron la autorización. Teníamos la certeza de la calidad del personal médico y estábamos convencidos que todo iba salir bien”.

Con el corazón artificial “volví a recuperar mi calidad de vida, a hacer mis cosas cotidianas, mi actividad normal, son muy pocas cosas que no puedo hacer, por ejemplo no puedo hacerme una resonancia magnética porque la bomba se puede alterar”.

“(…) No me puedo sumergir tanto en piscina o en el mar, pero esto no es un sacrificio tan grande frente a los beneficios que se tienen. Puedo hacer actividad física normal. Por la protección del sistema, no se puede hacer deporte de contactos, como un partido de futbol, basquetbol, interacción de fuerza porque se puede dañar algún componente del sistema”, explicó.

Destacó que los pacientes con este sistema electrónico, pueden hacer “infinidad de actividades que requieren esfuerzo físico como trotar, correr, montar en bicicleta, montañismo.”

La dieta de alimentos que lleva este joven estudiante es normal, solo tiene que tener cuidado con los vegetales en elevadas cantidades, como el brócoli, coliflor y lechugas, en proteínas no tiene restricción, pero todo debe ser moderado y en cantidades recomendadas por la nutricionista.

Por su parte, el arquitecto venezolano tomó la decisión de implantarse hace 10 meses el aparato HeartMate 3 porque el ser humano “no está preparado para morir y la decisión la tomé porque tengo tantos planes futuros que quiero realizar. La idea era recuperar mi capacidad cardiaca”.

Por ser extranjero, la legislación colombiana le impide recibir donaciones de órganos, pero los médicos de la Fundación Cardiovascular de Colombia le presentaron la opción del corazón artificial y de inmediato se sometió a todos los exámenes requeridos para que le implantaran el sistema electrónico.

“Mi vida es totalmente normal, como cualquier vida cotidiana de cualquier otro paciente. La única diferencia es que me tengo que conectar a una corriente eléctrica, pero tengo baterías que las puedo recargar”, sostuvo el arquitecto, quien espera regresar a Venezuela para seguir ejerciendo su profesión, aunque ahora lo ve difícil por la situación social de su país.

“Quiero estar con mi familia, esa es mi idea principal”, enfatizó el arquitecto que igual que el estudiante de administración de empresas, muestra el dispositivo, explican cómo funciona y lo recomiendan como una opción de vida.

El médico jefe de cirugía cardiaca de la Fundación Cardiovascular de Colombia, Antonio Figueredo Moreno, aseguró que esta institución “lleva 10 años implantando esta tecnología desarrollada por la firma Abbott, la cual mejora la calidad de vida de los pacientes”.

“HeartMate 3, es un sistema de alta tecnología que un cirujano cardiovascular implanta en el corazón del paciente. El dispositivo se une al ventrículo izquierdo y a la aorta, arteria principal que lleva la sangre oxigenada hacia el cuerpo entero”, explicó Figueredo.

Además tiene “un sistema externo, atado por una línea de transmisión, que incluye un regulador y dos baterías recargables. Una vez implantado, asume la función de bombear sangre a todo el organismo tal y como lo haría el ventrículo izquierdo del corazón en estado óptimo”.

A su vez, el HeartMate 3 está diseñado para funcionar por largos periodos de tiempo dado que cuenta con un controlador cuya función consiste en verificar continuamente que el sistema está funcionando correctamente.

“Ojalá se pudiera implantar en todas las personas que tienen un problema cardiaco, sin embargo, debe pasar por un proceso de selección de junta médica porque hay personas que tienen problemas muy graves”, aseveró el galeno.

En opinión de Figueredo “el aparato reemplaza una parte del corazón, no es todo el corazón. Es asistencia ventricular izquierda y no es apto para todas las personas. Hay personas que necesitan si o si un trasplante por fallas coronarias”.

Pero las personas que no tengan la urgencia de un trasplante de corazón y pasen la evaluación de la junta médica, la recomendación es implantar el corazón artificial y su expectativa de vida aumenta si se compara con una persona que espera por meses o años un trasplante.

Un paciente que requiere un trasplante tiene la probabilidad de muerte en un año entre un 80 y 90 por ciento, y cuando se coloca el corazón artificial la persona regresa a su actividad cotidiana normal y con buena calidad de vida.

Agregó que la Fundación Cardiovascular de Colombia colocó el primer dispositivo tipo 2 en 2014, el HeartMate 3, lo implantaron en 2017, uno de ellos es el del arquitecto venezolano y en total han realizado 11 procedimientos de corazón artificial y 150 trasplantes.