Una nueva oleada de bombas golpeó la ciudad siria de Ghouta Oriental este viernes, que un testigo describió como la peor hasta ahora, antes de una votación clave del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para exigir un cese del fuego de 30 días en todo el país.

Por sexto día consecutivo, los aviones de combate han bombardeado la localidad densamente poblada de Ghouta al este de la capital, el último bastión rebelde cerca de Damasco.

En este sentido, Rusia busca frenar la resolución de la ONU para establecer en Siria una tregua humanitaria y ha defendido la ofensiva gubernamental contra el enclave rebelde de Ghouta Oriental frente a las duras críticas internacionales.

Rusia propuso el jueves enmiendas al proyecto presentado por Suecia y Kuwait, argumentando que el lenguaje no era realista y que el organismo no puede imponer una tregua sin consultar a las partes.

El ministro de Relaciones Exteriores ruso, Sergei Lavrov, subrayó además que el alto el fuego "de ninguna forma" debe abarcar a Estado Islámico y al antiguo Frente al Nusra (la antigua filial de Al Qaeda en Siria), así como a los grupos que cooperan con ellos y bombardean sistemáticamente los barrios civiles de Damasco.

Tras dos semanas de negociaciones, Suecia y Kuwait solicitaron este miércoles proceder cuanto antes a votar el texto, respaldado por Estados Unidos, Francia y el Reino Unido, entre otros.

"Los patrocinadores saben perfectamente que no hay acuerdo (sobre la resolución)", dijo el embajador ruso, Vasili Nebenzia, dando a entender que utilizaría su veto en caso de que se forzase una votación.

La nueva escalada ha dejado un saldo de al menos a 417 personas muertas y cientos de heridos desde el domingo pasado, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.

Al menos 46 personas han muerto este viernes y decenas resultaron heridas por los bombardeos y disparos de artillería en esta zona, según el grupo con sede en Londres.

Las organizaciones benéficas médicas denunciaron que los aviones de reacción han golpeado a más de una docena de hospitales, por lo que es casi imposible tratar a los heridos.

El Observatorio precisó que aviones de combate y artillería del gobierno impactaron a Douma, Zamalka y otras ciudades en todo el enclave en las primeras horas del viernes.

Un testigo en Douma, que pidió no ser identificado, dijo por teléfono que el bombardeo de la madrugada fue el más intenso hasta el momento.

El bombardeo en Ghouta desde el domingo por la noche ha estado entre los más feroces de la guerra civil en Siria, que ahora entra en su octavo año.

La Defensa Civil en Ghouta Oriental señaló que sus equipos de rescate se apresuraron a ayudar a los heridos después de los ataques en la ciudad de Hammouriyeh el viernes por la mañana.

El servicio de emergencia, que opera en territorio rebelde, señaló que ha sacado a cientos de personas atrapadas debajo de los escombros en los últimos días. No hubo comentarios inmediatos del ejército sirio.

Damasco y Moscú dicen que solo atacan a los militantes, y que pretenden evitar que los rebeldes bombardeen la capital con morteros. Han acusado a los insurgentes de mantener a los residentes como escudos humanos en Ghouta.

Casi 400 mil personas viven en Ghouta, un puñado de ciudades satélites y granjas que ha estado bajo asedio gubernamental desde 2013.