La iniciativa de reformas a las ley secundaria en materia de justicia laboral busca establecer un esquema obligatorio para que trabajadores y patrones traten de ponerse de acuerdo antes de llegar al juicio y que los acuerdos a los que se lleguen sean inapelables y se resuelvan de manera definitiva, indicó Roberto Campa Cifrián, titular de la Secretaría del Trabajo.

En entrevista, el funcionario federal indicó que la reforma laboral que se aprobó en 2012 fue trascendente, ya que implicó flexibilizar las relaciones de patrones y trabajadores, es decir, las formas de empleo.

Indicó que la reforma que el año pasado se hizo a la Constitución se refiere básicamente a la justica laboral, que significa que las diferencia entre patrones y trabajadores se habían resuelto a través del esquema de Juntas de Conciliación y Arbitraje, en las que participan trabajadores, patrones y gobierno.

Ahora, explicó, esos conflictos serán resueltos por jueces, lo que dará certidumbre en un esquema de pleno derecho; esa es la importancia de esta reforma, que un trabajador sepa que si tiene un conflicto con su patrón ahora va a recurrir a jueces y ellos van a resolver esas diferencias.

Refirió que la propuesta plantea un esquema obligatorio de conciliación. “Se trata de que el trabajador y el patrón vengan primero a un esquema de conciliación en una instancia que se llamará instituto, a nivel nacional, y centros, a nivel local, en los que se buscará que ambos lleguen a un acuerdo antes de ir a un juicio, eso es lo que significa la reforma”.

Hace un año se convino en que la legislación secundaria tendría que aprobarse en el plazo de un año, el cual está por vencer, y el Senado de la República ya trabaja en ello. “Confiamos que en las próximas semanas estará aprobada en Senadores y luego en Diputados para concluir este proceso", expresó.

Campa Cifrián precisó que cuando se revisó la iniciativa se eliminó el capítulo relativo al outsourcing, "porque creemos que no debe formar parte de esta reforma".

Sobre la negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) con Estados Unidos y Canadá, el secretario del Trabajo aclaró que las cuestiones laborales no serán obstáculo para la conclusión de su renegociación.

Reconoció que el proceso ha sido complejo, porque ha significado una negociación que se tuvo que iniciar de manera un tanto abrupta, "aunque todos sabíamos que un acuerdo de 30 años requería una revisión".

Cuando revisamos las cifras de exportaciones, abundó, sobre todo en los sectores más dinámicos, como son la producción del campo y la exportación de automóviles, los números son bastante positivos.

La realidad es que hasta hoy el comportamiento de las relaciones que están involucradas en el Tratado con Estados Unidos y Canadá se ha mantenido básicamente estables en términos generales.

“Hoy estamos trabajando en las rondas de negociación, la siguiente será en México, la octava si no me equivoco. Sabemos que hay cosas que están ya próximas a cerrarse, y lo que hemos dicho, por lo que hemos conversado con quienes han estado participando, representando al gobierno y a otros sectores, es que las cuestiones laborales no serán un obstáculo para la conclusión de la negociación”, aseveró.

El secretario abundó que algunos grupos de interés legítimo en Estados Unidos y principalmente en Canadá han planteado sus posiciones. Hay que decir que esos sectores defienden a quienes forman parte de ellos "y creemos, que por lo que sucede en las mesas, que las cosas van a salir de manera muy positiva.”