La agricultura continuará generando empleo en África durante las próximas décadas, pero hay que buscar oportunidades más allá a lo largo de la cadena alimentaria, para crear suficientes puestos para los jóvenes, en particular en las áreas rurales, afirmó hoy el director general de la FAO, José Graziano da Silva.

“Los países deben promover –añadió- una transformación rural y estructural que fomente sinergias entre actividades agrícolas y no agrícolas y que refuerce los vínculos entre las áreas rurales y las ciudades”.

Esto, agregó, incluye el procesamiento, envasado, transporte, distribución, comercialización y provisión de servicios, en especial de servicios financieros y comerciales.

Las declaraciones de Graziano da Silva han tenido lugar en la Conferencia Regional de la FAO para África, celebrada en Jartum y centrada principalmente en la creación de empleos decentes y atractivos en el continente “más joven” del mundo, teniendo en cuenta la edad media de su población.

Los cálculos apuntan a que se deberán crear hasta 12 millones de nuevos empleos anuales para absorber a los nuevos candidatos a entrar en el mercado laboral en los próximos 20 años.

En la actualidad, alrededor del 54 por ciento de la mano de obra en África depende del sector agrícola para su sustento, ingresos y empleo, sobre todo en la agricultura familiar.

Graziano da Silva explicó que el programa regional de la FAO, “Empleo juvenil: habilitar empleos decentes en la agricultura y en los agronegocios”, va más allá del trabajo en las explotaciones agrícolas y busca desarrollar la capacidad y ampliar los enfoques exitosos a través de la formulación de programas y alianzas.

Dijo que lograr el Hambre Cero sigue siendo la prioridad de la FAO, que comparte con los líderes africanos que a través de la Declaración de Malabo se comprometieron a erradicar la subalimentación crónica en su continente para 2025: en África subsahariana casi una de cada cuatro personas sufre de subalimentación.

En su discurso, Graziano da Silva subrayó que, según el Objetivo de Desarrollo Sostenible 2, lograr el Hambre Cero debe ir acompañado de la eliminación de todas las formas de malnutrición, una de cuyas consecuencias es la actual epidemia mundial de sobrepeso y obesidad.

Instó por ello a la necesidad de “actuar en dos frentes” centrándose tanto en la producción como en el consumo de alimentos saludables y pidió que se garantice una publicidad más responsable y campañas de información sobre los productos alimentarios".

Graziano da Silva se refirió también al cambio climático y otras cuestiones apremiantes en África y la manera en que la FAO, junto con sus socios, las está abordando.

África resulta especialmente afectada y vulnerable al cambio climático, lo que ha contribuido a aumentar los brotes de plagas y enfermedades. Un ejemplo concreto es el gusano cogollero del maíz, detectado por primera vez en el continente en 2016 y ahora se ha extendido rápidamente a casi todos los países subsaharianos, recordó Graziano da Silva.

La plaga –cuyas polillas pueden volar hasta 100 km por noche- afecta principalmente al maíz, pero también al arroz y al sorgo, así como algodón y algunas hortalizas.

La FAO ha estado en primera línea para responder a la amenaza del gusano cogollero y presentó recientemente una guía para los agricultores sobre cómo combatir esta plaga transfronteriza.