Los cancilleres de Brasil y Colombia se reunieron en Brasilia hoy para examinar la “emergencia social” creada por la emigración por tierra de decenas de venezolanos ante la crisis de su país.

“Es un brote muy voluminoso de emigración forzada de venezolanos que vienen rumbo a nuestros países”, dijo hoy el canciller brasileño, Aloysio Nunes.

La canciller de Colombia, María Ángela Holguín, señaló por su parte que los dos países quieren “mantener las puertas abiertas” a los inmigrantes, pero admitió que el flujo “genera un desafío”.

Al menos 40 mil venezolanos cruzaron la frontera amazónica entre Brasil y Venezuela y se encuentran en Boa Vista, capital del estado de Roraima, donde ya suponen un 10 por ciento de la población local y, según las autoridades locales, colapsaron hospitales y escuelas.

Datos publicados por la prensa brasileña indican que desde enero serían 18 mil los venezolanos que pidieron refugio en Brasil, mientras en Colombia se estima en 550 mil el número de venezolanos que estaban en el país a finales de 2017, un 62 por ciento más que seis meses antes.

Ambos países han anunciado un aumento de los efectivos militares y recursos presupuestarios para hacer frente a la oleada migratoria provocada por la inestabilidad política, el derrumbe de los servicios sociales, la alta criminalidad y el deterioro de la economía en Venezuela.

Brasil anunció nuevos puestos de control para intensificar los controles de inmigrantes y prometió dar asistencia a los “refugiados” ayudándoles a distribuirse por otros estados.

El gigante sudamericano estima que hasta 2.5 millones de venezolanos podría huir del país si estalla un conflicto interno entre apoyadores del presidente Nicolás Maduro y de la oposición.