Gracias a un programa académico que desarrolla la Universidad del Caribe en Cancún, jóvenes quintanarroenses tienen la oportunidad de aprender maya para que lo puedan hablar con sus familias en sus poblados, señaló el catedrático Mario Baltazar Colli Colli.

“Actualmente se les enseña maya, pero los jóvenes no tienen la oportunidad de ponerlo en práctica, por lo cual en este programa cuenta con tutores, que serán parte de las mismas familias, abuelos, tíos, lo que se busca es que convivan con ellos y puedan interactuar con esta lengua materna", señaló el maestro.

Añadió que lo anterior es con la finalidad de que al concluir sus estudios universitarios los alumnos tengan un buen nivel de maya, y puedan ir a las comunidades a ejercer sus profesiones.

En el marco del día Internacional de la Lengua Materna y como parte de una jornada estatal, se realizaron diferentes actividades en Cancún y los municipios de Cozumel, José María Morelos y Felipe Carrillo Puerto.

Al medio día en la Universidad del Caribe (Unicaribe) se organizaron conferencias con catedráticos de la Institución y de la Universidad Intercultural Maya, en las que los ponentes coincidieron en la importancia de preservar y promover entre los jóvenes la lengua materna, al ser ésta la única ajena a la corrupción, y en que la cosmovisión indígena tiene mucho que aportarle a la sociedad.

Por otra parte, Sandra Sepúlveda Gallardo, subdirectora de investigación del Instituto Nacional de Lenguas Indígenas, expresó que en México más de 100 lenguas se han perdido, sobre todo aquellas que venían de la zona de Guatemala donde ya no hay hablantes, y por ello la importancia de incentivarla en los niños para tener la cultura viva que es lo más importante

En entrevista, explicó que trabajan para preservar las diferentes lenguas, que si bien la maya que tiene fuerte presencia en Quintana Roo no es una de las que se pierde dramáticamente, todas están en peligro como en el Ayapaneco en Tabasco que tiene solo 20 hablantes.

Añadió que otras lenguas que están en riesgo son las del norte del país, con poblaciones de apenas cinco hablantes que, además, son de edad avanzadas, por lo que si no se trasmiten a las nuevas generaciones están destinadas a morir.