El director del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Diego Prieto, aseguró que el Adoratorio de Ehécatl, ubicado en el interior de la estación Pino Suárez del Sistema de Transporte Colectivo (STC-Metro), no solo es la más pequeña y visitada de las zonas arqueológicas, también es la más tangible origen de muchas de las leyes y políticas públicas que hoy resguardan el patrimonio cultural mexicano.

Al realizar la entrega formal de los trabajos integrales de rehabilitación de este espacio, el funcionario explicó que el templo prehispánico ubicado dentro del Metro fue objeto del más importante mantenimiento desde su apertura pública en 1969.

Destacó la estrecha colaboración que el INAH y el STC han tenido para realizar labores periódicas de limpieza y mantenimiento del monumento tenochca, entre las que se encuentra la instalación de cédulas, fotografías y un videomapping que muestran a los usuarios la trascendencia histórica del monumento mexica.

En compañía de Jorge Gaviño Ambriz, director general del STC-Metro y representante del jefe de gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, el antropólogo Diego Prieto dio cuenta de las labores de conservación que especialistas de la Coordinación Nacional de Arqueología del INAH realizaron mediante la técnica de encalamiento y con el uso de materiales propios a la edificación prehispánica.

Lo anterior, para recuperar el aspecto que debió tener este templo dedicado al dios mexica del viento, construido hacia el año 1400 d.C., bajo el reinado del tlatoani Huitzilíhuitl.

Los especialistas indicaron que además de la atención al monumento de 10.7 por 7.60 metros por lado y 3.70 metros de altura, el proyecto busca acercar a los usuarios del Metro a temas como las cosmogonía mexica y el rol que en ella tenía Ehécatl-Quetzalcóatl, la distribución de la antigua ciudad de México-Tenochtitlan, a la construcción de la estación Pino Suárez y el descubrimiento del adoratorio, o bien, al marco legal que protege los vestigios culturales.

“Este sitio reviste de una importancia adicional al ser pionero en materia de protección al patrimonio cultural, pues su exploración en 1967, perfiló el establecimiento en el INAH de la actual Dirección de Salvamento Arqueológico, y antecedió a la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, de 1972”, aseveró Diego Prieto.

En su oportunidad, Jorge Gaviño, director general del STC-Metro destacó que otra innovación está en el videomapping que en lo sucesivo se proyectará en los costados de la estructura prehispánica.

Agregó que esta herramienta multimedia brindará tanto a los usuarios del Metro como a los transeúntes de la Plaza Pino Suárez, “una experiencia única, en la que se podrá conocer la historia y los aspectos míticos” de Ehécatl-Quetzalcóatl.

El videomapping programará sus funciones en horarios de baja afluencia en la estación Pino Suárez, con la idea de que sus visitantes establezcan sus horarios y maximicen su experiencia en el “museo subterráneo”, junto a las cédulas informativas y una pantalla de video adicional que ahonda en la información sobre la estructura prehispánica.

El video muestra, por ejemplo, las tres edificaciones superpuestas que conviven en el templo y que corresponden a tres deidades del panteón mexica: Tláloc, en el segmento cuadrangular y más bajo del adoratorio; Ehécatl, en la parte circular del mismo; y Omacatl, numen de los convites.

“Nos congratulamos de la recuperación y dignificación de este espacio tan importante para la Ciudad de México, tan visitado por los capitalinos, clave para entender los procesos de poblamiento de México-Tenochtitlan y del Valle de México en su conjunto”, concluyó Diego Prieto.