A 11 días de las elecciones de las que saldrá el nuevo gobierno italiano, dos militantes políticos, uno de izquierda y otro de ultraderecha, resultaron heridos en sendas agresiones ocurridas, respectivamente, en las ciudades de Perugia y Palermo.

En la primera localidad, ubicada en el centro del país, un miembro de la organización de izquierda Potere al Popolo, que agrupa a varios partidos, fue apuñalado la noche del martes por un grupo de desconocidos mientras pegaba propaganda política en un muro.

“Es una gravísima agresión neofascista”, denunció Viola Carofalo, líder de Potere al Popolo, en rueda de prensa.

Dijo que el agredido, de 37 años de edad, fue hospitalizado y su vida no corre peligro a pesar de que recibió cuatro puñaladas, dos de ellas en órganos vitales.

En una nota, la formación política responsabilizó de la agresión a “grupos neofascistas” y a “una clase política irresponsable”, incluido el gubernamental Partido Democrático, que “permite la actividad política de organizaciones violentas que deberían ser declaradas ilegales”.

“Se está buscando hacer salir la tensión para no hablar de los verdaderos problemas del país, como el desempleo, el recorte de servicios, las desigualdades sociales y los desastres ambientales”, añadió.

La segunda agresión ocurrió también la noche del martes en Palermo, la capital de Sicilia, donde Massimo Ursino, secretario provincial de la organización neofascista Forza Nuova, fue secuestrado, atado y golpeado.

El hombre, que debió ser hospitalizado con una fractura nasal y diversos hematomas, dijo que fue atacado por cinco hombres con el rostro cubierto.

La policía llamó a declarar a varios integrantes de los llamados centros sociales, organizaciones de ultraizquierda de la ciudad, que habrían estado involucrados en la agresión.

En 2006 Ursino fue detenido por golpear y robar a dos vendedores ambulantes originarios de Bangladesh y es conocido por participar en “rondas” de vigilancia contra inmigrantes.

“El odio político que devora al país hierve desde hace tiempo”, escribió en Twitter el presidente saliente del Senado, Pietro Grasso, líder del nuevo partido de izquierda Libres e Iguales.

Pidió “detener esto” y “no esperar a que llegue el muerto”.

En tanto, una lápida que recuerda el sitio en Roma donde en 1978 fue secuestrado el ex primer ministro Aldo Moro y en donde murieron cuatro de los agentes de su escolta, amaneció hoy con una cruz suástica e insultos a los militares asesinados en el lugar.

“Es un acto vergonzoso y un insulto para muchos servidores del Estado que han perdido la vida para mantener la democracia en este país”, dijeron los familiares de los cuatro guardias en un comunicado.

Los hechos ocurrieron a 11 días de una de las elecciones más inciertas de la historia reciente de Italia y una campaña caracterizada por el resurgimiento de organizaciones de ultraderecha.