Alemania se mantiene pendiente de la votación que inició el Partido Socialdemócrata entre sus 460 mil miembros para decidir si aceptan o no el Contrato de la Coalición de Gobierno que negociaron hace dos semanas los dos partidos demócrata cristianos con el socialdemócrata.

La atención del país sobre ese referendo interno se debe  que decidirá el futuro próximo en Alemania. Concluirá el 2 de marzo y dos días después se darán a conocer los resultados.

Si la mayoría de los socialdemócratas no aprueba el Contrato de la Coalición de Gobierno, Alemania caería en una crisis política. Solo habría dos opciones: que Merkel encabezará un gobierno de minoría, con todos los puntos vulnerables que eso tiene, o convocar a nuevas elecciones a mediados de este año.

El Partido Socialdemócrata ha proyectado una imagen muy desfavorable en los últimos meses por sus contradicciones y pleitos internos.

Esa imagen se tradujo ahora en pésimas cifras en los sondeos electorales. El SPD ganó el 40 por ciento de los votos en las elecciones de 2007. En las elecciones generales del pasado 24 de septiembre solo recabó la mitad, 20 por ciento.

El viernes pasado se dio a conocer el índice llamado “Tendencia Política”, uno de los que tiene mayor credibilidad en Alemania y que presenta los resultados de los principales institutos de sondeo político, por lo que el SPD cayó a 16 por ciento.

El diario sensacionalista conservador "Bild" señaló que tras una encuesta electoral realizada por uno de los institutos especializados en esa tarea, el Instituto Insa, y el SPD solo reunió a su favor el 15.5 por ciento del voto.

El problema es que el descenso del Partido Socialdemócrata significa un reacomodo en la relación de fuerzas entre los partidos políticos de Alemania. El partido Alternativa por Alemania (AfD), que es populista de extrema derecha, nacionalista y xenófobo es ahora la segunda fuerza electoral del país porque el SPD ahora califica tan abajo, en tercer lugar.

El politólogo, Hajo Funke, comentó este día a la prensa en Berlín que el fuerte ascenso de AfD es en gran medida una reacción a los recientes enfrentamientos en el interior del SPD.

Apuntó que ese partido, el SPD, tiene que regresar al sendero de la transparencia en la conformación de su cúpula directiva. Con ello se refirió a la caótica situación que crearon los directivos del SPD la semana pasada, cuando a puertas cerradas decidieron quien sustituiría al presidente saliente de ese partido, Martin Schulz.

Como si se tratara de una monarquía, designaron a la actual jefa de la fracción parlamentaria del Partido Socialdemócrata en el Bundestag, Andrea Nahles, secretaria general de ese partido.

La reacción de las bases fue inmediata, sobrevinieron las protestas y la confrontación, y quedó a la vista el abismo que separa actualmente a las bases de la cúpula directiva de ese partido.

Funke declaró que, por el contrario, la selección de candidata para suceder a la canciller federal en la presidencia de la Unión Demócrata Cristiana, fue “ejemplar”. Annegret Kramp-Karrenbauer fue escogida como candidata en un proceso transparente a la vista del país.

El Partido Socialdemocrata está actualmente desgarrado por pugnas internas. No hay consenso entre ellos mismos y las diferentes corrientes de opinión al interior del partido se combaten entre sí abiertamente.

Eso puede forman coalición de gobierno, podría haber legisladores socialdemócratas que estuvieran en contra de alguna iniciativa y provocar con ello su fracaso.

El hecho de que los dos grandes partidos del país pierdan una votación en el Parlamento por falta de votos entre sus propias filas sería una situación catastrófica para el nuevo gobierno.

El Partido Socialdemócrata ha perdido nitidez y contornos claros, miembros que el partido AfD, que es de nuevo cuño, ha sabido capitalizar muy bien el descontento de amplios sectores de la población alemana.

El mayor disparador de ese descontento es, entre otros factores, la entrada al país de mas de un millón de refugiados, gran parte de ellos procedentes del mundo musulmán, durante los últimos dos años.

Los partidos establecidos no supieron hasta ahora dar respuestas realistas y convincentes para confrontar esa situación, mientras que el AfD ha prometido la reivindicación de los valores alemanes en el país.

Esa promesa es inquietantes porque Alemania tiene un pasado de agresivo nacionalismo que ha desembocado en Gueras Mundiales.