El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, calificó hoy nuevas acusaciones de corrupción en su contra como falsas, pero también enfrenta otro escándalo ya que su exportavoz fue acusado de querer sobornar a un juez para que desestime un caso de fraude contra su esposa.

Netanyahu rechazó las acusaciones después de que la policía abrió otra pesquisa en su contra por tráfico de influencias y soborno ahora con la empresa de telecomunicaciones Bezeq, que ha denominado “Caso 4000” o “Caso Bezeq”, ante sospechas de un presunto intercambio de favores.

En un video publicado la noche de este martes, Netanyahu calificó los recientes desarrollos relacionados con las investigaciones como “una locura” y las acusaciones por corrupción como “afirmaciones falsas”, denunciando la existencia de una “campaña de persecución” contra él y su familia.

“En primer lugar, con respecto a Bezeq, todas las decisiones en Bezeq son tomadas por comités profesionales, por profesionales, bajo estricta supervisión legal. Aquí no hay el Salvaje Oeste. Aquí no hay decisiones privadas. Todas las decisiones son transparentes y controladas”, sostuvo.

Por lo tanto, “la afirmación de que actué a favor de Bezeq a expensas de consideraciones prácticas es simplemente infundada”, aseguró Netanyahu, quien es sospechoso de fraude, soborno y abuso de confianza en relación a dos casos previos por los que podría ser imputado.

En el “Caso 1000”, el primer ministro es sospechoso de aceptar generosos obsequios de ricos benefactores a cambio de promover sus intereses; y en el “Caso 2000”, Netanyahu es señalado por intento de llegar a un acuerdo de cobertura con el diario israelí Yedioth Ahronoth.

“Ya no es posible ignorar el viaje orquestado. Cuando el aire se desinfla desde los casos 1000 y 2000, cuando resulta que en el caso 3000 no había nada en lo absoluto, se producen nuevos casos. Hacen un nuevo caso cada dos horas”, dijo el jefe del gobierno israelí.

Indicó que la policía detiene a cercanos colaboradores, los interroga e inmediatamente “hay una avalancha de falsas filtraciones. Y sabemos cuál es el objetivo: crear a la fuerza una nube negativa sobre la cabeza del primer ministro. Es simplemente increíble”.

Tras afirmar que para él es importante que los ciudadanos de Israel conozcan “esta verdad”, Netanyahu enfatizó que confía en los israelíes y en el sistema judicial y aseguró “pueden contar conmigo. Continúo liderando el Estado de Israel de manera responsable y con discreción”.

Previamente este martes, la policía israelí nombró a dos confidentes cercanos del primer ministro, a quienes arrestó el pasado domingo por acusaciones de tráfico de influencias a nombre de Netanyahu, uno de ellos su exportavoz Nir Hefez y Shlomo Filber, exjefe del Ministerio de Comunicaciones.

Ambos fueron arrestados bajo sospecha de haber organizado una cobertura positiva de los medios para Netanyahu y su esposa Sara.

La policía también dijo haber arrestado a una persona sospechosa de haber ofrecido a un juez superior el puesto de Fiscal General a cambio de ayudar en futuros casos y de desestimar un caso de fraude que involucra a Sara Netanyahu, de acuerdo con reportes del periódico The Jerusalem Post.

Aunque la policía no mencionó la identidad del sospechoso en este caso, la prensa israelí señala que la jueza Hila Gerstel fue contactada en 2015 por Hefetz, a través de un amigo de la magistrada y que ella habría quedado muy impresionada por la oferta y el asunto sobre Sara fue abandonado.

El caso contra Sara Netanyahu, conocido como “Caso Residencia de PM”, se refería a acciones no autorizadas tomadas por ella en relación con el uso de fondos públicos destinados al mantenimiento de la casa para su propio beneficio, acusaciones que están bajo investigación.