El presidente de Brasil, Michel Temer, suspendió en el Congreso la tramitación de la reforma del sistema de pensiones –uno de los proyectos insignia del Gobierno-, ante la falta de apoyo para aprobar una medida destinada a contener el déficit público, pero criticada por la oposición de izquierda y los sindicatos.

El Gobierno, que lleva meses tratando de obtener el apoyo necesario de dos tercios de la Cámara Baja (308 de 513 parlamentarios) para aprobar la reforma, adujo que la intervención militar en Río de Janeiro, que debe ser refrendada este día por el Parlamento, impide que se lleve a cabo la reforma.

Se trata, en realidad, de una suspensión del proyecto gubernamental ante la incapacidad de aunar los suficientes votos de una reforma que tiene un amplio rechazo de la población, según los sondeos, pues aumenta la edad y endurece los criterios de acceso a las prestaciones sociales por jubilación.

La reforma del sistema de pensiones era una de las prioridades de Temer en 2018 antes de abandonar el poder a finales de año, y se enmarca en las iniciativas de su Ejecutivo para aprobar una serie de medidas para reducir los gastos públicos.