La ruta que lleva migrantes clandestinos hacia España a través del Mediterráneo será la principal preocupación de la guardia costera y de fronteras de la Unión Europea (Frontex) este año, explicó hoy aquí su director ejecutivo, Fabrice Leggeri.

Según el informe anual de la agencia, la llamada ruta del Mediterráneo Occidental es la única donde el flujo migratorio ha crecido en los últimos años, hasta un récord de 23 mil 143 cruces en 2017, más del doble del año precedente.

“España está sometida a una gran presión”, notó Leggeri.

La mayoría de las personas que hacen uso ilegal de esta ruta es procedente de Marruecos, Argelia y Costa de Marfil.

Frontex ha detectado el uso de embarcaciones con motor en la región, lo que indicaría la presencia de redes criminales.

De manera general, el número de inmigrantes que llegan ilegalmente a la UE por el Mediterráneo cayó 60 por ciento en 2017, hasta un total de 204 mil 718, la cifra más baja en los últimos cuatro años.

La ruta del Mediterráneo oriental, entre Turquía y las islas griegas, ha registrado la más importante disminución, con 42 mil 305 cruces en 2017, frente a 182 mil 277 en 2016.

Según Leggeri, ello se debe al esfuerzo de las autoridades turcas, en cumplimiento del pacto migratorio firmado con la UE en marzo de 2016.

Los principales países de origen de los sin papeles que emplean esa ruta siguen siendo Siria, Irak y Afganistán.

El flujo entre Libia e Italia, la llamada ruta del Mediterráneo central, cayó para 118 mil 992 en 2017, comparado con 181 mil 376 en 2016, utilizada principalmente por migrantes de Argelia, Túnez, Egipto y la misma Libia.

Sin embargo, el flujo de 2017 sigue siendo más importante que antes del pico de 2015 y debe continuar “a muy alto nivel” en 2018, advirtió Leggeri.

Además de las travesías hacia España, Frontex se preocupa también con la manera en que las redes criminales operan en Libia, donde organizaciones no gubernamentales han denunciado episodios de violencia y abusos contra sin papeles.

A fin de luchar contra estas redes criminales, la agencia lanzó una nueva operación marítima, Themis, y pretende ampliar y mejorar el mandato de la operación Sophia, ambas en el Mediterráneo central.

Otra preocupación este año es el aumento en el uso de documentos falsos en el cruce irregular de fronteras, en particular la posibilidad de que miembros de grupos terroristas activos en Siria e Irak utilicen ese medio para regresar a la UE desapercibidos.