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Autógrafos, un valor inapreciable por los fanáticos: Antonio Carrizosa

Los autógrafos de un cantante suelen ser de gran valor para los fanáticos, pues para obtenerlos son capaces de ingresar como incógnitos a su habitación del hotel, burlar a la seguridad de un...

Los autógrafos de un cantante suelen ser de gran valor para los fanáticos, pues para obtenerlos son capaces de ingresar como incógnitos a su habitación del hotel, burlar a la seguridad de un concierto, pagar exorbitantes cantidades de dinero o hasta amenazar con suicidarse.

En el caso del periodista mexicano Antonio Carrizosa, simplemente hizo oídos sordos cuando al acercarse al artista para pedirle su firma o una foto, sus colegas le lanzaban frases como: “¡Corran a ese aficionado, eso es antiprofesional!”.

“Yo aguantaba todo lo que decían porque era mi gusto sacarme la foto con el artista o pedirle el autógrafo. ¿Por qué me lo iban a quitar? ¿Nada más porque a otros no les gustaba que lo hiciera?

”Ahora resulta que hasta es curricular, porque cuando subo fotos al Facebook los compañeros me comentan que también estuvieron ahí, pero que nunca se tomaron la foto porque era antiprofesional. Yo les respondo que no les creo, pues no hay imagen que lo demuestre y yo sí estuve ahí”, expresó.

Antonio Carrizosa inició su carrera periodística en 1978 en el área de Espectáculos como reportero de la afamada y desaparecida revista Notitas Musicales. En la actualidad posee una colección compuesta por aproximadamente cuatro mil discos LP de vinil autografiados por artistas de fama nacional e internacional.

Aunque llegó a tener un mayor número de álbumes, hace tiempo se vio obligado a venderlos para solventar algunos problemas económicos. Los que ahora conserva como tesoro invaluable, están acomodados por géneros musicales en varios anaqueles de su casa.

“Todo disco es muy preciado cuando está autografiado. Siempre quise guardarlos porque para mí era un logro acercarme al artista y pedirle su firma, máxime si lo admiraba. Los compañeros de la vieja guardia decían que me veía ridículo haciendo eso, que era absurdo y tonto.

”Decían que me veía como aficionado y no un periodista profesional. Me pedían que me diera mi lugar, que todo era al revés. Aunque me daba mucha pena solicitarlo, al final me valía un comino, pues lo veía como un signo de admiración al artista y me gustaba estar a su lado en ese aspecto”, comentó en entrevista con Notimex. 

Autógrafos de Luis Miguel, Ricky Martin, Gloria Trevi, Emmanuel, Chayito Valdez, Libertad Lamarque, Rigo Tovar, The Police, Olivia Newton John, María Conchita Alonso, Mario Moreno “Cantinflas”, Enrique Guzmán, Federico Méndez, Alejandro Lerner y muchos más se aprecian en primera instancia.

“Para una persona bellísima, que es la primera que me pronosticó éxito (ojalá). Antonio C. con cariño, un beso de Gloria Trevi”, se lee en la portada de “¿Qué hago aquí?”, primer disco longplay (LP, de larga duración) de la cantante, lanzado en 1989.

“Cada autógrafo tiene su historia, de algunos me costó mucho trabajo conseguirlos. En otros casos, para conseguirlos tuve que dejar todo mi dinero y venirme entre 50 y 80 cuadras caminando a mi casa. En otras ocasiones, porque le caí bien al artista, porque sabe de mi colección o mi amor por los discos”, relató.

Para obtener la rúbrica de Sting, el periodista debió sobrellevar el mal humor del cantautor británico. Era 1980, cuando la banda venía por primera vez a México con su tercer disco titulado “Zenyattà Mondatta”.

“Los integrantes ofrecieron una conferencia de prensa. Yo los admiraba, eran un buen grupo y estaba en su mejor momento, pero Sting llegó de malas. Todo lo que contestó fueron groserías.

Promovían la canción: “De do do do, de da da da” y le pregunté cuál era la traducción.

“En español, dijo burlándose: ‘¿dónde están los tacos?’ Yo le iba a contestar: ‘¿pues qué haces aquí?’, pero un amigo me dijo: ‘¡es Sting!’. Me acerqué a pedirle el autógrafo y ahora resulta que es uno de mis discos más preciados”, recordó.

Carrizosa llegó a tener una colección más amplia, pero con el tiempo la fue perdiendo, ya sea porque se volvió incontrolable, porque alguien desechó sus discos sin su consentimiento o se los pidieron prestados y jamás se los devolvieron.

“Otros los vendí. Mi situación económica estaba muy difícil y empecé a deshacerme de colecciones, como del rock de los ochentas, algunos rancheros, de salsa y gruperos. Tenía como cuatro o cinco veces esto y en la casa de mi mamá guardaba más.

“Algunos los vendí a coleccionistas, otros a ropavejeros y unos más a contactos interesados, pues necesitaba el dinero para comer. Hoy ya no quiero vender más, y si puedo ir por más, lo hago”, resaltó.

Se define como un discófilo, discólogo y discómano. En su teoría, un musicólogo conoce de música, de notas musicales y pentagramas, mientras que él sabe acerca de la grabación de un disco, de arreglos musicales, la dirección artística, de voz y composición de la canción. “Son neologismos que hay que aprender a utilizar”.

Carrizosa, quien ha publicado en los medios impresos más reconocidos de México, muestra un autógrafo de Anthony Quinn y otro de Raúl Velasco plasmados en libros biográficos de ambos. A la par, comparte que las firmas de Sergio Esquivel son de las más preciadas que tiene. Una de ellas resalta en el LP “Para todos mis amores” (1980).

“Es un excelente compositor. Su canción más hermosa se titula ‘Dos amantes’ y es la historia de una pareja que se encuentra sola en su casa porque los hijos ya se fueron, se reencuentran para gozar su vida como amantes”.

Hay artistas que se sorprenden cuando un periodista les pide su rúbrica, tal fue el caso de María Conchita Alonso cuando promocionaba en México la producción de 1985 “O ella, o yo”.

“Cuando vino América a promover la canción ‘Caballo sin nombre’ (“A horse with no name”), me acerqué para pedirles un autógrafo. Después me los encontré como músicos de acompañamiento de The Beach Boys. Los entrevisté y se acordaron de mí porque fui de los pocos periodistas que les pidió autógrafo”, rememoró.

Acerca de Luis Miguel, dice, “fuimos buenos amigos, pero cuando se volvió exclusivista se perdió”. Sin embargo, conserva varios discos que el cantante apodado “El Sol” le firmó con dedicatorias especiales.

“El día que Ricky Martin presentó su primer LP, en 1991, le dije que algunas de las canciones ya eran conocidas. ‘Susana’ es un éxito italiano, no obstante, el disco vale la pena; incluso, me sorprende que haya grabado ‘Popotitos’. Lo estuve apoyando desde que estaba con Menudo”.

De ahí la cariñosa dedicatoria: “Para Toño, mi pana. (Su firma) El chenchualón” en la portada del álbum que también contiene los éxitos “Fuego contra fuego”, “Dime que me quieres”, “Juego de ajedrez” y “El amor de mi vida”.

“Ricky siempre fue un chavo lleno de energía, simpático, bromista, alegre y travieso, estaba muy chiquito cuando entró a Menudo. Hubo un tiempo que se quedó trabajando en México al lado de Angélica Vale y Angélica María. Era un muchacho que gozaba la vida sin tantas preocupaciones”, contó el periodista.

Otros autógrafos que guarda son los de Lorenzo Antonio, antes de que triunfara en el Festival Juguemos a Cantar de 1982, así como muchos de Emmanuel en sus diversos discos.

“Cuando me acerco a los artistas me gusta analizar lo que están haciendo. Observé a un muchacho que llegaba con mucha seguridad en sí mismo. Desde el principio dije que tenía madera de ídolo y no me equivoqué. Emmanuel fue primera figura desde el primer disco y desde entonces tengo toda su discografía autografiada”, subrayó.

De la argentina Libertad Lamarque conserva muchos discos. “Fue una dama tan grande. La entrevistaba en conferencias y en las siguientes veces se acordaba de mí. Me decía: ‘usted me hace preguntas interesantes, me gusta que usted me pregunte’. No con todos era así, era muy seria y reservada, por eso le tengo mucho cariño”.

Cualquiera podría igualar la firma de un cantante, pero jamás serán idénticas pues, de acuerdo con el periodista, se realiza una labor de investigación con los conocimientos de un grafólogo a fin de autentificar las líneas. Después se compara con otras firmas originales ya comprobadas.

Antonio Carrizosa, quien en 2010 participó en el programa “La sobremesa” con la sección “Discos inéditos”, guarda el recuerdo de aquellos intérpretes que, considera, aportan algo a la música. No importa si han vendido 10 discos o un millón, basta con que los admire.

“Los autógrafos son inapreciables. No sé cuánto valga un disco o libro autografiado, pero sé que hay gente que colecciona todo. Lo que yo tengo es inapreciable, si hoy lo llegara a vender tendría que hacerlo por lo menos, en un millón de pesos cada uno, a ese grado”, concluyó.