Hace 130 años nació en París, Francia, el novelista y ensayista Georges Bernanos, quien junto con Léon Bloy, Paul Claudel y François Mauriac, perteneció a la generación de escritores católicos franceses que reaccionó contra el naturalismo e intervino fervientemente en las polémicas políticas de los circuitos intelectuales parisinos.

Su obra más conocida, “Diario de un cura rural” (1936), narra los extremos entre los que oscilan los creyentes, la fe y la gracia de la persona sencilla que lucha contra la tentación. Esta obra le mereció ganar en 1936 el premio Grand Prix de la Academia, la cual fue llevada al cine en 1951, por el director Robert Bresson.

De acuerdo con el portal "biografiasyvidas.com", Bernanos se educó en un ambiente tradicionalista, monárquico, antiparlamentario y antirrepublicano. Residía en España cuando estalló la Guerra Civil (1936-1939), experiencia que evocó en la novela “Los grandes cementerios bajo la luna” (1938).

Su formación religiosa lo llevó a acercarse al movimiento monárquico de Charles Maurras, Action française (Acción francesa), pero luego se alejó de su virulenta ideología. Formó parte de la agrupación derechista "Camelots du roi", que se opuso a la enseñanza laica.

Contrario al régimen de Vichy (instaurado por el mariscal Philippe Pétain en parte del territorio francés y en la totalidad de sus colonias), emigró a Brasil, desde donde manifestó su adhesión al movimiento del general De Gaulle.

Cuentan que Bernanos empezó a escribir ya con 40 años y sus obras se mostraron críticas con la sociedad francesa de la época, contribuyendo con sus artículos en numerosos periódicos relevantes.

Para la crítica de la época, en sus novelas de contenido religioso y místico se manifiestan violentos conflictos espirituales. 

Su obra narrativa se inició exitosamente con la novela “Bajo el sol de Satán” (1926), en la que relata la lucha entre un sacerdote y el demonio. En líneas generales, su producción novelística se caracterizaría por el ensamblaje de un vigoroso realismo y un profundo sentido del misterio y lo sobrenatural, con el que abordaría temas como el pecado o la pugna entre el bien y el mal, en un estilo directo y vivo, capaz de comunicar emociones complejas.

En sus siguientes novelas, “La impostura” (1927) y “El júbilo” (1929) utilizó un lenguaje irónico para satirizar la corrupción de la sociedad; mientras que en “Un crimen” (1935) reflexiona sobre los conflictos espirituales del ser humano.

Sin evitar la polémica, arremetió contra el materialismo de la sociedad en “El gran miedo de los conformistas” (1931) y denunció apasionadamente los crímenes y ultrajes de los fascistas durante la Guerra Civil Española en “Los grandes cementerios bajo la luna” (1938), texto concebido durante su residencia en la ciudad de Mallorca (1935-1938), época que marcó una evolución en su pensamiento.

Poco antes de morir finalizó el guión cinematográfico de “Las carmelitas” (1949) que sirvió de modelo para una ópera de gran éxito, “Diálogos de carmelitas” (1957), de Francis Poulenc.

Sus ácidas críticas y su situación económica le obligaron en ocasiones a huir de Francia, residiendo en Palma de Mallorca y en Brasil, viajando por todo el mundo dando conferencias hasta que el General De Gaulle lo llamó de nuevo a Francia en 1945, denominándolo un “héroe francés”.

No obstante, él mantuvo hasta el final su actitud crítica, llegando a rechazar la presidencia de la Academia Francesa. Bernanos falleció a los 60 años en su país natal, el 5 de julio de 1948.