Las actrices Julieta Egurrola, Angelina Peláez y Luisa Huertas, rindieron tributo escénico al dramaturgo Víctor Hugo Rascón Banda (1948-2008), a 10 años de su deceso, y develaron una placa por el cierre de temporada de la puesta en escena "DeSazón", en el Teatro Orientación del Centro Cultural del Bosque (CCB).

En la velada, con la que se celebraron además los 15 años de este montaje, la hermana mayor y sobrina del dramaturgo originario de Uruachi, Chihuahua, Nelly Rascon Banda y Lorena Serrano, respectivamente, fueron las encargadas de develar la placa en este recinto que lució lleno.

Lorena Serrano tomó la palabra para agradecer el homenaje y con una voz entrecortada se refirió al legado de su tío, que consideró vigente a 10 años de su partida, como lo evidencian los personajes, el escenario y diálogos de la obra “DeSazón”.

“La Ciudad de México fue su hogar, llegó aquí muy joven y aquí mismo partió”, dijo, al tiempo que señaló que si se quiere que el teatro del dramaturgo siga vivo, "acudan a todas sus puestas en escena, pues es la mejor manera de honrar su memoria y legado".

Por su parte, Nelly Rascón recordó cariñosamente a su hermano, de quien dijo fue un hombre que siempre la respetó y la veía como una segunda madre.

“Siempre lo que yo decía era para él como una ley. Éramos tres hermanos, yo, Víctor y el más chico de nosotros que partió a los tres años de Víctor”, comentó.

Antes, la actriz Luisa Huertas (la menonita María Müller), una de las tres mujeres que hablan y cocinan recuerdos, junto con la maestra rural de la Sierra de Chihuahua Consuelo Armenta y la guerrillera con vestimenta de tarahumara Amanda Campos, expresó su beneplácito por esta corta temporada "ininterrumpida durante 15 años".

La actriz recordó a Rascón Banda como un personaje generoso, "en cuanto a todo lo que fuera apoyar a la cultura".

“Si hubo un hombre generoso en México, ese fue Víctor Hugo Rascón Banda y no lo hizo repartiendo dinero, sino era su actitud de dar; su dramaturgia, su talento, sus ganas de apoyar a sus directores y actores.

Huertas destacó además la labor de Rascón Banda, al frente de la Sociedad General de Escritores, donde, dijo, apoyó no sólo a los autores, sino a todo el gremio cultural.

“Apoyó a toda la comunidad artística, fue un hombre que luchó por el teatro, por el cine, por los teatros, por presupuestos para la cultura; muy enfermo marchó hasta la Cámara de Diputados para pedir más presupuesto, apoyó a grupos independientes”, dijo Huertas, una de las tres "chicas Rascón Banda", como se les apodó cariñosamente a las tres actrices de este montaje.

En “DeSazón”, las tres mujeres sufren de soledad por la migración a la cual se enfrentaron, en una tierra donde las fronteras de la religión, el narcotráfico, la desigualdad y el idioma conforman un muro contra el que ellas tendrán que encontrar la manera de seguir adelante.

La obra exhibe a estas tres mujeres que hablan y cocinan recuerdos; comparten lo que ha sido su vida en una tierra en la que las fronteras de la religión, el idioma y la guerrilla se levantan como muros de granito, mientras encuentran la manera de seguir adelante.

Escrita alrededor de 1999 con el título original de "Sazón de mujer", la obra fue llevada a escena en Costa Rica por María Bonilla. La versión estrenada en la Ciudad de México el 24 de abril de 2003 contó con la dirección de José Caballero y la escenografía de Alejandro Luna, y celebró entonces los 25 años como dramaturgo de Rascón Banda.