Ante la denuncia de un tiradero de escombro ubicado en el Río Santa Catarina, en jurisdicción de la capital regiomontana, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente(Profepa) dijo carecer de competencia para actuar al respecto.

La delegación de la Profepa en la entidad, enfatizó que conforme a la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos (LGPGIR), compete a a autoridades federales la vigilancia del manejo y disposición adecuados de los residuos peligrosos exclusivamente.

Detalló que de acuerdo al Artículo 19 Fracción I de dicha ley, los residuos de las rocas o los productos de su descomposición que sólo puedan utilizarse para la fabricación de materiales de construcción o se destinen para este fin, así como los productos derivados de la descomposición de las rocas, quedan excluidos de la competencia federal.

Lo anterior, agregó en un comunicado, conforme también a las fracciones IV y V del artículo 5 de la Ley Minera (LM).

Indicó que según el Artículo 7 Fracción VI, corresponden a los estados, de conformidad con lo dispuesto en esta Ley y las leyes locales, la regulación de los sistemas de recolección, transporte, almacenamiento, manejo, tratamiento y disposición final de los residuos sólidos e industriales que no estén considerados como peligrosos.

También refirió que de conformidad con el Artículo 8 Fracción IV, se fijan competencias correspondientes a los municipios, de conformidad con lo dispuesto en la LGPGIR y las leyes locales en la materia.

Esto es, la aplicación de las disposiciones jurídicas relativas a la prevención y control de los efectos sobre el ambiente ocasionados por la generación, transporte, almacenamiento, manejo, tratamiento y disposición final de los residuos sólidos e industriales que no estén considerados como peligrosos.

De acuerdo al Artículo, 5 Fracción XXXII de la LGPGIR, un residuo peligroso es aquel que posee alguna de las características de corrosividad, reactividad, explosividad, toxicidad, inflamabilidad, o que contengan agentes infecciosos que les confieran peligrosidad.

De igual forma, incluye también envases, recipientes, embalajes y suelos que hayan sido contaminados cuando se transfieran a otro sitio, puntualizó la delegación de Profepa en Nuevo León.