Aunque el tema de la azúcar está fuera de la modernización del Tratado del Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), los cañeros de México se muestran optimistas frente a las dos últimas rondas de renegociación que se tienen programadas antes del proceso electoral.

“Si continua el TLCAN hay posibilidad de que el azúcar se reintegre, más adelante, a los marcos (normativos) del tratado, pero tenemos que esperar”, argumentó el director general de la consultora Zafranet, Jorge Alfredo Pacheco.

Explicó que el tema azucarero no está sobre las mesas de discusión del capítulo agropecuario, pues desde 2013 hay un acuerdo específico entre México y Estados Unidos para evitar aplicar sanciones comerciales a las exportaciones del producto hacia el vecino país del norte.

Con este acuerdo, indicó, los estadounidenses fijan cuotas a la importación, volúmenes, menores calidades del producto, precios mínimos de venta, calendarios específicos de entrega, logística adecuada a las necesidades y controles muy rigurosos para la comercialización.

“Todo esto implica que está al margen del TLCAN”, por lo que las exportaciones del sector hacia ese país no sufrirían en el corto plazo en caso de que el presidente Donald Trump cumpliera su amenaza del salirse del tratado, apuntó.

Esto porque las ventas de azúcar hacia Estados Unidos, con poco más de un millón de toneladas, corresponden a los excedentes de la superficie cosechada con caña en el territorio mexicano, explicó.

La producción total de azúcar asciende hasta 6.1 millones de toneladas métricas y, de ellas, entre 4.5 y 4.7 millones de toneladas son para consumo interno, según cifras de la firma consultora.

Entre el consumo nacional se reparte 60 por ciento de azúcar estándar, 30 por ciento son del producto refinado y el restante está divido entre blanca especial y mascabado.

La séptima ronda de negociaciones tendrá lugar en la Ciudad de México, del 25 de febrero al 5 de marzo, y el siguiente encuentro se tiene previsto para finales de marzo en Washington, D.C.