Entrenados para detectar sustancias ilícitas, papel moneda (dólares) y hasta celulares, los perros se han convertido en aliados insustituibles en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado en América Latina.

Mejor conocidos como K-9, los perros entrenados en las tareas de seguridad forman junto con agentes antinarcóticos de la Policía Nacional Civil (PNC) de Guatemala los denominados “binomios caninos”, que asestan duros golpes al crimen organizado.

Los perros, de diversas razas facultadas para actividades de lucha contra la delincuencia, son preparados en la Escuela Centroamericana de Entrenamiento Canino (ECEC), ubicada en el municipio de Barberena, en el sureño departamento de Santa Rosa, a 45 kilómetros de la capital guatemalteca.

La instalación, fundada en junio de 1998 con apoyo técnico de las fuerzas de seguridad de Bolivia, es única en su tipo en Centroamérica. En el lugar son entrenados los canes de la policía antinarcóticos de Guatemala, México, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y de varios países sudamericanos.

Pero también se capacita a agentes que se desempeñarán como guías de los perros especializados.

Además de los elementos antidrogas de la PNC de Guatemala, policías de Bolivia, Chile, Colombia y de países de Centroamérica han recibido capacitación en la ECEC, de acuerdo con datos oficiales.

El viceministro guatemalteco de Gobernación, Óscar Dávila, informó de la incorporación de nueve cachorros a las fuerzas contra el crimen organizado de Guatemala, donados por Estados Unidos.

Los cachorros se formarán en la ECEC en las tareas de detección de drogas, dólares, explosivos, chips y teléfonos móviles. Los celulares ingresan de forma clandestina a las prisiones, usados por los reos para continuar sus fechorías desde su interior.

La directora de la ECEC, Feremka Godínez, expresó su beneplácito por la llegada de los nueve cachorros donados por el gobierno estadunidense, que luego de un entrenamiento de entre seis y nueve meses se integrarán a las labores contra el crimen organizado, donde los caninos han “dado excelentes resultados”.

Indicó que el olfato es la principal fortaleza de los agentes caninos, lo que les permite detectar los ilícitos en vehículos, casas, zonas boscosas y en lugares poco accesibles como en sitios varios metros bajo tierra.

“En la etapa de entrenamiento de los aspirantes a pertenecer al selecto grupo de Agentes K-9 también se selecciona a sus guías, para completar la dupla perfecta y para que los resultados se vean reflejados en operativos exitosos”, dijo Godínez.

Los K-9 son apreciados por la población, pero en especial por los agentes de la policía, al crearse un fuerte vínculo tras participar juntos en peligrosas misiones.

En las instalaciones de la ECEC se designó un lugar especial donde son sepultados los perros que cayeron en el cumplimiento del deber o que jubilados fallecen luego de una vida de servicio dedicada a la seguridad de la población.