El nuevo presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, prometió luchar contra la corrupción en las instituciones públicas, reducir el gabinete y atraer inversionistas al país, sin embargo los sindicatos sudafricanos le pidieron concentrarse más en los trabajadores.

Sudáfrica esperaba con ánimo el primer discurso de Ramaphosa como presidente del país, después que esta semana renunció su antecesor Jacob Zuma en medio de crecientes tensiones por acusaciones de corrupción en su contra, por lo que el nuevo líder se refirió a ese flagelo.

Ante el Parlamento, Ramaphosa pronunció el Discurso sobre el Estado de la Nación durante el cual prometió que este año “cambiará el panorama de corrupción en nuestras instituciones públicas”, y aseguró que una comisión se encargará de investigar el tráfico de influencias en el gobierno.

Precisó que tal comisión iniciará “pronto” sus indagaciones sobre importantes empresarios, en particular la poderosa familia Gupta, que ha sido acusada de influenciar al expresidente Zuma y otros oficiales del gobierno con el fin de obtener ventajas en sus negocios.

Ramaphosa dijo que el resultado de las investigaciones “devolverán la confianza en las instituciones públicas, “debemos luchar contra la corrupción y el fraude en el sector privado con la misma intensidad que lo haremos en el sector público”.

El Parlamento eligió el pasado jueves a Ramaphosa para reemplazar a Zuma, quien dimitió la noche del miércoles bajo la presión de los partidos de oposición y de su propio Congreso Nacional Africano (ANC) para enfrentar cargos de corrupción.

Zuma fue acusado de 783 cargos de corrupción relacionados con contratos públicos para la compra de armamento en 1999, pero después de ganar la elección presidencial de 2009, la Fiscalía retiró las acusaciones con el argumento de que el proceso interferiría en la vida política del país.

Sin embargo, en noviembre de 2017, el Tribunal Superior de Sudáfrica estimó necesario que fuera enjuiciado y solicitó la reapertura del caso. Desde entonces la oposición política y su propio partido exigían la renuncia de Zuma, quien asegura ser inocente de los cargos que se le imputan.

Ramaphosa, quien fue vicepresidente de Zuma, líder del ANC, sindicalista, activista antiapartheid y un influyente empresario, también prometió que su gobierno garantizará políticas consistentes a manera de fomentar la confianza de los inversionistas en el país.

Además, dijo que durante su gestión buscará reducir el número de departamentos gubernamentales, ya que en la actualidad existen más de 70 ministros y viceministros en funciones.

La creación de empleos para los jóvenes y llevar a cabo ferias de inversión cada tres meses fueron otras de las promesas que hizo Ramaphosa, de acuerdo con reportes del sitio web de noticias News 24.

Los primeros en reaccionar al discurso del nuevo presidente fueron los sindicatos del país, que pidieron a Ramaphosa que se concentre en los trabajadores, y no en la alta dirección de los departamentos y las empresas estatales.