Para rendir tributo al músico y compositor mexicano Eugenio Toussaint (1954-2011), amigos y familiares evocaron su obra en la Sesión de escucha de la Fonoteca Nacional, donde Enrique Toussaint y Héctor Infanzón interpretaron temas compuestos por el homenajeado.

El bajista Enrique Toussaint mencionó que su hermano dejó “una obra ridícula”, porque es increíble que a su edad, porque murió a los 56 años, compuso 86 piezas de música clásica, de las cuales hay 30 sinfonías completas.

“En las cosas de jazz, lo que está catalogado ya son 93 canciones reunidas en dos catálogos, también realizó arreglos y una gran cantidad de cosas, un legado ridículo de una persona de 56 años”, comentó el músico.

Recordó que su hermano Eugenio sabía tocar la batería muy bien y la guitarra, pero también le gustaba componer. “Fue un tremendo muchacho, era un geniecito, era muy trabajador, muy dedicado,  trabajaba como bestia, prueba de ello es todo su legado”, expresó Enrique, quien minutos después tocó un arreglo sinfónico.

Minutos después se escuchó un tema inédito que dejó Eugenio Toussaint, “A mis hijos”, que el público ovacionó ante la presencia de Alicia Ayala, compañera de vida de Eugenio, y Uhthoff López Negrete, madre del músico.

En su oportunidad, el pianista de jazz Héctor Infanzón recordó a su gran amigo a través de anécdotas que nunca olvidará y que de alguna manera significó mucho en su carrera.

“Es un honor ser parte de esta celebración de la vida de un gran hombre, un gran artista y un gran amigo,  tengo muchas historias que recuerdo constantemente, porque como dicen, en cualquier momento está presente la imagen, la parte artística de Eugenio”, expresó el pianista.

Agregó que durante una edición del Festival de jazz de la Riviera Maya, le preguntó Eugenio que si conocía al director de Montreal Jazz, “no lo conozco, y me dice acaba de salir, y él pega una carrera y voy atrás, hasta que lo alcanzamos en la arena y me lo presentó, le dijo que yo era el pianista que había recomendado, que me escuchará y fui a Montreal”.

La otra historia compartida por Infanzón  fue el proyecto que Eugenio tenía con la Orquesta de Viena, pero sucedió su partida y el pianista fue llamado para componer la obra. “Me pidieron que escribiera la pieza de armónica y orquesta, fue una experiencia increíble”.