El multiinstrumentalista Guille del Castillo llevó al Teatro de la Ciudad “Esperanza Iris” su producción “Celebración onírica”, con  variedad de instrumentos ejecutados por Silvestre Villarruel (piano), Immanuel Aguilar (oud), Marcelo Laitano (batería), Leika Mochán (voz), Jerónimo Zoe (tabla) y Del Castillo.

A él le tocó ejecutar, con la maestría, talento, pasión y evidente entusiasmo que mostró el conjunto de artistas, bajos, sitarel (híbrido eléctrico entre la dilruba y el sitar), mandola y clarinete. Las casi 400 personas salieron de ahí cavilando en la espléndida inversión que realizaron al asistir.

El primer disco solista del uruguayo Del Castillo, “trata de música muy difícil de definir pero con la que resulta fácil conmoverse por sus influencias de sonidos árabes, jazz, funk, de India, e incluso sutiles y variados tintes que van desde Debussy hasta Led Zeppelin”. Así lo definen él, sus amigos que los han acompañado en esta aventura y sus promotores.

Todo ello, con un timbre orgánico y predominantemente acústico que invitó a viajar por subyugantes paisajes sonoros en medio de la vorágine que rodea al Teatro de la Ciudad, sólido recinto que, cabe señalar, el próximo 25 de mayo cumplirá 100 años de haber sido inaugurado por su dueña y constructora, “La Diva de la Opereta” doña Esperanza Iris.

El álbum se compone de siete obras, entre ellas “Todavía”, “Mantarrayas”, “Pelícanos”, “Un amanecer en Ganímedes” y “Las reglas del bosque” que al escucharlas se advierte una fusión de géneros como jazz, funk, música hindú e incluso egipcia, en un espectáculo que contó con el virtuosismo de la cantante y compositora mexicana Leika Mochán.

La “Celebración onírica” da continuidad al proyecto que Del Castillo ha realizado en sus redes sociales, en el cual pidió a sus seguidores que compartieran con él, mediante notas de voz, sus sueños con el propósito de componer melodías únicas. El resultado es una variedad de sonidos creados por maestros de la música que lo acompañaron la víspera.

El concierto ofreció a sus seguidores una fusión de talento, idealización y trabajo de cada uno de quienes participan en el proyecto, lo que permitió al público experimentar una ceremonia de ensoñación, un espectáculo algo difícil de describir por su complejidad, sin embargo se siente y se goza de modo natural, como llega a los sentidos.

Contiene un lado funk, otro roquero y un poco de las culturas egipcia e hindú. También hay una parte en la cual se escucha la narración musicalizada de algunos sueños que el artista uruguayo recolectó con el principal objetivo de compartir con todo el público de la Ciudad de México la originalidad y pureza del proyecto ideado por él y sus compañeros.

La participación de la mexicana Mochán en el proyecto es una colaboración sumamente enriquecedora debido a las diferencias tan marcadas que existen entre un estilo y otro. La fusión musical que la cantante aporta generó una sensación muy amena y empática con el público. Atrás del disco hay trabajo, pasión y amistad entre los cómplices del proyecto.

La cantante invitó al público a abrir sus panoramas y a salir de los gustos convencionales o comerciales. “Afortunadamente existe una enorme diversidad de expresiones artísticas, lamentablemente la monopolización de la música provoca que solamente se reconozca el trabajo de aquellos proyectos que están amparados por la industria o los medios”, acotó.

Guille del Castillo radica en México desde finales de 2011. Como bajista ha grabado y tocado en diversos grupos uruguayos de géneros variados. Formó parte de las bandas “Burocracia Cósmica”, “Luz de Riada”, “Baganush” y “Soul Sonora”, entre otras más. También ha participado en varios proyectos multidisciplinarios de circo, danza y cine.