Las feministas argentinas lograron instalar una discusión popular sobre el aborto, lo que permitirá que el proyecto se debata en el próximo periodo de sesiones del Congreso que el presidente Mauricio Macri inaugurará el 1 de marzo.

La discusión se reabrió en medio de las campañas nacionales e internacionales que se multiplicaron para denunciar el acoso, el machismo, la inequidad de género y la necesidad de legalizar el aborto, ya que es una de las principales demandas del movimiento de mujeres.

En el caso de Argentina, tiene la ventaja de que va a la vanguardia de las luchas de las mujeres, lesbianas, transexuales y travestis, ya que aquí nació el “Ni una menos” y sus planteos ya llegaron incluso a medios masivos de comunicación.

Una de las principales desventajas para debatir el aborto es que Argentina es el país natal del Papa Francisco, quien desde que era cardenal y vivía aquí rechazó por todos los medios la legalización de esta práctica.

El presidente Macri ya advirtió que durante su gobierno no se aprobará la legalización del aborto, pero la semana pasada su jefe de gabinete, Marcos Peña, aseguró que si el debate se abre en el Parlamento, ellos participarán, aunque él tampoco está de acuerdo en despenalizar.

La diputada izquierdista Victoria Donda ya anunció que la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Seguro, Legal y Gratuito presentará en marzo, por séptima vez, el proyecto de ley para la interrupción voluntaria del embarazo.

De acuerdo con datos oficiales, en el país sudamericano cada año se realizan unos 500 mil abortos clandestinos, lo que ha convertido esta práctica en el principal motivo de muerte materno infantil.

Al igual que en el resto del mundo, las mujeres que mueren por un aborto mal realizado son pobres, ya que las que cuentan con recursos económicos pueden pagar clínicas particulares o abortar en el extranjero.

Aquí, el aborto es legal cuando el embarazo es producto de una violación o si está en riesgo la vida de la madre, pese a lo cual la justicia actúa de manera discrecional y no cumple con la norma.

De hecho, es común que mujeres que tuvieron abortos espontáneos sean condenadas, o que médicos apelen a una “cláusula de conciencia” para negarse a interrumpir un embarazo aunque la gestante haya sido violada o su vida esté en peligro.

Como alternativa, el movimiento de mujeres promueve el uso del misoprostol, un medicamento legal que la misma Organización Mundial de la Salud recomienda como método seguro para interrumpir el embarazo.

En medio de la oleada feminista que tiene un fuerte protagonismo en Argentina, ya comenzaron a realizarse encuestas que han revelado que la mayoría de los ciudadanos apoyan la despenalización total de esta práctica.