El gobierno federal brasileño intervendrá el estado de Río de Janeiro y se hará cargo de la seguridad luego que el Carnaval expuso la grave situación de asaltos y violencia, en una medida extrema que podría implicar el despliegue militar.

El presidente brasileño Michel Temer mantuvo la noche del jueves una reunión de urgencia con el gobernador de Río de Janeiro, Luiz Fernando Pezao, y miembros del gabinete de seguridad para decidir la aplicación de la medida, prevista en la Constitución.

La medida implicará que un general de las Fuerzas Armadas asuma el mando de las operaciones hasta fines de año.

“No tenemos salida y no podemos esperar ni un día más”, dijo el gobernador Pezao, después de admitir que hubo “un error” en la planificación de la seguridad pública en el Carnaval.

Imágenes divulgadas esta semana mostraron a grupos de jóvenes asaltando y apaleando a turistas en varias de las principales avenidas frente al mar en Río de Janeiro, mientras tres policías fallecieron por disparos y atropellamientos durante los cuatro días de festividades del Carnaval.

Asimismo varios integrantes de las escuelas de samba que desfilaron en el Sambódromo fueron asaltados en sus autos cuando llegaban a la instalación, incluso sus disfraces fueron robados.

El estado de Río de Janeiro y su capital homónima viven desde finales de 2016 un recrudecimiento de la violencia, y en las últimas semanas la situación empeoró con tiroteos entre criminales y policías que no dejan de causar víctimas civiles inocentes y cerrar vías expresas.

En 2017 hubo 138 policías muertos en el estado, mientras más de 500 personas murieron el año pasado por disparos de la policía, según datos oficiales.