Gracias a un trabajo milimétrico y puntilloso, un grupo de expertos está recuperando poco a poco el antiguo esplendor de algunos tesoros del Vaticano con innovadoras técnicas de bajo impacto ambiental.

Esto como parte de un ambicioso plan de limpieza y restauración de unas 570 obras distribuidas en las 22 hectáreas que ocupan los Jardines Vaticanos, prácticamente la mitad de todo el territorio del “país más pequeño del mundo”.

A lo largo de los años, las callejuelas, plazoletas y explanadas que recorren los jardines papales se han ido llenando de numerosas piezas artísticas, mayormente lápidas, que presentan fuertes desafíos desde el punto de vista de la conservación.

Por eso, la Santa Sede ideó un programa de restauración de cinco años, que inició en 2014 y ya superó el 75 por ciento de cumplimiento con un solo objetivo: salvar las obras custodiadas en medio del verde vaticano.

Se trata de un proyecto de conservación a largo plazo que no sólo se centra en restaurar sino, sobre todo, en conservar y mantener en el tiempo las piezas coleccionadas con el correr de las décadas por los sucesivos líderes católicos.

El grupo está compuesto por 10 restauradores, miembros de varios departamentos de los Museos Vaticanos, entre ellos el de Artes, el de Diagnóstico para la Conservación y la Restauración, del Laboratorio de Restauración de Materiales Lápida, y la Dirección de Servicios Técnicos.

“Si, indudablemente es una obra muy desafiante, de cinco años de duración y que involucra un número de piezas verdaderamente alta, unas 570 obras artísticas esparcidas por todos lados”, explicó Alessandra Rodolfo, estudiosa de los Museos Vaticanos.

“Y la dificultad es también la restauración al aire libre, a la intemperie, las estaciones, seguramente es un plan que incluye un trabajo importante”, agregó.

El desafío es minimizar el impacto de la degradación por la exposición al aire libre, las variaciones térmicas, viento, lluvia; de ahí que se haya optado por aplicar técnicas innovadoras y ecológicas, capaces de asegurar una amplia conservación en el tiempo.

Técnicas que apuntan no solamente a limpiar, sino a erradicar el crecimiento de hongos y bacterias, inspiradas en la mínima intervención, determinada gracias a una atenta y completa documentación del estado de cada pieza antes y después de la restauración.

Entre estas metodologías destaca el uso de olios esenciales, que permiten la eliminación de sustancias ácidas de elevado impacto ambiental, permitiendo trabajar con un mayor respeto del ambiente y de las piezas.

Una opción que responde a una tendencia cada vez más generalizada, en el campo de la restauración artística, de uso de sistemas alternativos capaces de dar beneficios ecológicos tangibles mientras se asegura la adecuada conservación.

Establecidos en la época del Renacimiento y el Barroco, los Jardines Vaticanos se ubican en la parte posterior de la Basílica de San Pedro y han sido refugio de numerosos Papas, algunos de los cuales amaban realizar largos paseos.

Además de estar adornados con fuentes y esculturas de todo tipo, entre otras una representación de la Virgen de Guadalupe y el indio Juan Diego, también custodian especies naturales exóticas de los cinco continentes.

Esta zona, considerada un biotopo, no se encuentra abierta al público en general y puede ser visitada sólo gracias a un permiso especial.