En México, 80 por ciento de los matrimonios se llevaron a cabo por bienes mancomunados, por lo que el portal inmobiliario Propiedades.com recomendó a las parejas decidir con responsabilidad y criterio si contratan un crédito hipotecario conyugal.

Lo anterior, porque en caso de que en un futuro se vean en la necesidad de divorciarse, tendrán que liquidar la deuda antes de vender el inmueble a un tercero o que uno de los cónyuges desee quedarse con ese bien.

En un análisis, el sitio web refirió que de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), los divorcios en México se incrementaron de manera constante en los últimos años, pues de 2000 a 2015 el número de ellos creció 136.4 por ciento, y para 2015 había 22.3 divorcios por cada 100 matrimonios.

“Mancomunar una hipoteca permite acceder a una vivienda más grande y con más amenidades”, señaló el analista de Real Estate de Propiedades.com., Leonardo González, quien precisó que el valor de la vivienda podría ser mayor al obtener un monto hipotecario de más rango de financiamiento, lo que significa una mayor riqueza del hogar derivada de su capital residencial.

Agregó que independientemente de si el crédito se contrató en conjunto con la pareja, al momento de contraer nupcias, legalmente se establecen dos tipos de relaciones: mediante una sociedad conyugal o mancomunada, en la que los bienes que llegue a tener la pareja serán de ambos, y por bienes separados.

Al respecto, la abogada en materia familiar, Ana Ruiz Velázquez, explicó que prácticamente en 80 por ciento de los divorcios la pareja está casada por bienes mancomunados, y en tal caso debe llegarse a un acuerdo sobre cómo dividir los bienes.

“Si no se ponen de acuerdo, posteriormente al divorcio hay una figura que se llama 'Incidentes de liquidación de sociedad conyugal', con la cual la propiedad sale a remate y de lo que se obtenga por la venta del inmueble corresponde el 50 por ciento a cada parte”, señaló.

De acuerdo con el Fovissste, el crédito conyugal es un programa de financiamiento donde este fondo y el Infonavit se unen para que, conforme con las políticas de cada instituto, otorguen a sus derechohabientes casados un financiamiento directo para la adquisición de una vivienda nueva o usada en cualquier parte del país.

Para solicitar un crédito de este tipo es necesario que la pareja cuente con un acta de matrimonio. Además, existe el crédito mancomunado que otorgan las instituciones bancarias o las Sociedades Financieras de Objeto Múltiple (Sofomes).

En este caso, cada institución financiera tiene sus propias condiciones y solicita la documentación que considere necesaria, pero puede otorgarse a parejas que viven juntas, aunque no estén casadas, e incluso entre familiares.

“Para fines de la contratación del crédito, ambos firmarán el contrato; sin embargo, el que aporte mayor ingreso será el que se reconozca como acreditado, y el otro será el coacreditado, pero su situación será la misma, teniendo las mismas responsabilidades y beneficios”, apunta en su página la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef).

Debido a ello, ambas partes se obligan a pagar el préstamo según lo convenido, y al final del crédito ambos serán dueños del inmueble en partes iguales, sin importar quién aportó más y quién menos, agregó Ruiz Velázquez.

“En caso de divorcio, los bienes que se encuentran hipotecados no pueden dividirse hasta que estén liquidados, porque la propiedad se encuentra hipotecada; entonces, en realidad le pertenece a un tercero”, dijo.

En ese caso, las instituciones financieras ofrecen varias alternativas, como hacer un ajuste en el plan de pagos, dependiendo del acuerdo al que llegue la pareja, o bien, dejar un único dueño y hacer la sustitución de deudor, con lo que una sola persona queda como acreditada.

En cualquiera de los casos, Propiedades.com recomendó acudir inmediatamente a la institución con la que se tiene el crédito hipotecario para hacer los ajustes necesarios, ya que en caso de dejar de pagar el crédito, la institución puede solicitar la liquidación de la deuda.

“Siempre hay un representante, pero quienes tienen la deuda son ambos, y en el caso de que el banco o la institución financiera quisiera demandar ese pago, los va a demandar a los dos”, concluyó la especialista.