El retraso en el arranque de la nueva Bolsa Institucional de Valores (BIVA) genera afectaciones en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), reconoció el director general de la empresa, José Oriol Bosch Par.

Aseguró que el proceso para que haya una segunda bolsa de valores en el país ha sido más lento de lo esperado y "esto ha tenido un costo importante", ya que el inversionista más grande de BIVA, fuera de su controladora Censor, es la BMV.

En conferencia de prensa, dijo que la BMV ya hizo una inversión importante de tiempo y recursos para que la nueva Bolsa arranque, e incluso tuvo que frenar o parar algunos proyectos enfocados al desarrollo del mercado.

"Si se atrasa más BIVA nos atrasa a nosotros en nuestros objetivos y eso puede tener un impacto", comentó tras destacar que la nueva bolsa es cliente de la BMV en los servicios de Market data, la Contraparte Central de Valores y el Indeval.

El directivo explicó que en la Contraparte Central de Valores se liquidarán todas las operaciones BIVA; mientras que el Indeval será el custodio (es el depósito de Valores en el país); en tanto, con la información que le brindan la nueva bolsa puede estructurar sus índices.

"Nuestro deseo es que BIVA realmente cumpla su promesa de que el mercado se incremente 50 por ciento en su volumen en los próximos dos o tres años y que el número de empresas listadas llegue a 200 en ese mismo periodo", anotó.

Subrayó que si el tamaño del mercado crece sera positivo, e incluso para los accionistas de la BMV será favorable porque tendría mayores ingresos tanto en la Contraparte Central de Valores como en el Indeval.

"Si eso no se da será negativo para todos, para los accionistas de BIVA", que son también los trabajadores mexicanos, debido a que parte de la inversión en la nueva bolsa provino de un Certificado de Capital de Desarrollo (CKD) en el que invirtieron algunas Afores, concluyó.