El telescopio espacial Hubble de la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) y la NASA, detectó que una tormenta en Neptuno, vista por primera vez en 2015, reduce su tamaño.

Al igual que la gran mancha roja de Júpiter, la tormenta se arremolina en una dirección anticiclónica, además trae material de las profundidades de la atmósfera del “gigante de hielo”.

Las imágenes ofrecen a los astrónomos una oportunidad para estudiar los vientos profundos de Neptuno, que no se pueden medir de forma directa, destacó en su página de internet la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés).

A diferencia la gran mancha roja de Júpiter, los vórtices oscuros de Neptuno duran pocos años. Este es el primero que ha sido fotografiado ya que está muriendo, indicó la agencia espacial estadunidense.

“No tenemos evidencia de cómo se forman estos vórtices o qué tan rápido giran. Lo más probable es que surjan de una inestabilidad en los vientos cortados hacia el este y hacia el oeste”, planteó Agustín Sánchez-Lavega, de la Universidad del País Vasco en España.

De acuerdo con la NASA, la mancha oscura, que se vio por primera vez en las latitudes medias del sur, parece haber desvanecido, eso puede estar relacionado con la dirección de su deriva medida hacia el polo Sur, en lugar del Norte en este caso el Ecuador.

Neptuno parece tener sólo tres grandes aviones, uno hacia el oeste en el Ecuador, y el este alrededor de los polos Norte y Sur. El vórtice debe ser libre para cambiar las rutas de tráfico y navegar en cualquier lugar entre los aviones.