La Patrulla Fronteriza restringió el acceso al Parque de la Amistad, lugar en el que de forma tradicional se reúnen familias divididas entre Estados Unidos y Mexico, reportó hoy el diario San Diego Tribune.

La nueva disposición en el área en donde decenas de familias divididas se pueden encontrar para conversar separados por el muro fronterizo, y en donde solo hay opción para “besos de meñiques”, ha causado consternación.

Con restricciones peores a las que se aplican a visitas de presos, un vocero del sector de la agencia en San Diego informó que ahora se permite a no más de 10 personas estar en el área, que se encuentra entre dos vallas fronterizas fronterizas, al mismo tiempo.

Las fotos y videos en el espacio están prohibidos, y el público ya no está permitido en el jardín binacional.

El sitio, en el borde del parque estatal Border Field, en la esquina suroeste de San Diego, está abierto a los visitantes los sábados y domingos de 10 a 14:00 horas locales. Eso no ha cambiado bajo la nueva política.

"Ahora, sin previo aviso, su equipo reduce de forma drástica el espacio en Friendship Park, reduce el tiempo de visita a 30 minutos en lugar de cuatro horas, reduce el tamaño de personas en el parque de 25 a 10”, refirió.

“Asimismo, ya no permite que las familias u otras personas tomen fotos preciadas de sus seres queridos , todo en nombre de la seguridad nacional? ¡Qué vergüenza!", señalo Enrique Morones, director de Ángeles de la Frontera.

En un correo reciente que envió a autoridades de la Patrulla Fronteriza indicó que "el mundo entero está mirando con horror cómo este gran país ha abandonado su terreno moral y justifica el nativismo, la exclusión”.

“Todos queremos fronteras seguras, pero decirle a las familias que ya no pueden abrazarse y reducir su espacio y tiempo asignado es inmoral y una violación de los derechos humanos", puntualizó.

"Muy decepcionante", respondió Rodney Scott, jefe de la Patrulla Fronteriza, en el sector diciendo que discutirían el tema en una reunión el próximo miércoles.

"La Patrulla Fronteriza de Estados Unidos, Sector San Diego, mantiene relaciones de largo plazo de cooperación y asociación con los Border Angels, Friends of Friendship Park y muchas otras instituciones cívicas", dijo Scott al Union Tribune cuando se le pidió que aclarara lo que encontró decepcionante.

"Mis relaciones profesionales e incluso las amistades personales con algunas de las personas que conforman estos grupos datan de hace varios años”, aseguró.

“Profesionalmente, es posible que no estemos de acuerdo en todos los temas, pero la confianza y las amistades que se han establecido históricamente nos han permitido tener un discurso respetuoso", anotó.

Morones y Scott han estado en desacuerdo desde que la Patrulla Fronteriza anunció que ya no abrirá periódicamente una puerta en la valla para permitir que los miembros de la familia se abracen físicamente en eventos altamente publicitados organizados por Morones.

En la apertura de la puerta de noviembre, una ceremonia sorpresa entre una mujer mexicana y un ciudadano estadunidense que resultó tener una condena por tráfico de drogas puso los hechos bajo escrutinio y cuestionó la minuciosidad de las verificaciones de antecedentes de los participantes por la Patrulla Fronteriza.

Aunque Scott anunció poco después de que se desarrollara el drama nupcial que la puerta permanecería cerrada, no lo citó como la razón del cambio.

Jannet Fernández, de 39 años, va con su familia al parque varias veces al mes para ver a sus padres y hermanos que viven en Tijuana. Ella generalmente llega a las 10:00 horas y se queda hasta que el parque se cierra.

"Mi mamá me dice todo el tiempo, 'te extraño mucho, y me gustaría que estuvieras aquí conmigo y tomes café o comas y hablen'", dijo Fernández. "A veces llora, pero yo digo: 'Mamá, no llores. Algún día voy a estar contigo, vamos a tomar café y haremos todo'".

Fernández, quien ha estado en Estados Unidos de manera legal por más de una década, dice que ir al parque es la única forma en que puede ver a su madre en persona.

Fernández descubrió las nuevas reglas cuando llegó al parque para una visita de fin de semana con su familia.

"No me gusta para nada", expresó Fernández. "Nos tratan como si fuéramos malas personas, malas familias que van a hacer algo. Todo lo que queremos hacer es ver a nuestra familia".

Mientras Fernández vive a nivel local, otras familias vienen de Los Ángeles o Las Vegas para visitar a sus seres queridos en el Parque de la Amistad, dijo, y se siente triste por no poder pasar más tiempo en la cerca.