El ginecólogo italiano Severino Antinori, quien en los años 90 se hizo famoso mundialmente por haber ayudado a una mujer de 63 años a quedar embarazada, fue hoy sentenciado a siete años y dos meses de cárcel por el robo de óvulos a una enfermera española.

La octava sección penal del Tribunal de Milán anunció el veredicto por el que Severino también fue inhabilitado por cinco años y seis meses para ejercer la profesión.

El caso inició en abril de 2016, luego de que una enfermera española que trabajaba en la clínica Matris milanesa del famoso ginecólogo, denunció que éste y su secretaria Bruna Balduzzi la sometieron por la fuerza a una intervención para robarle ocho óvulos que debían ser fecundados e implantados en otras mujeres

De 23 años de edad, la enfermera dijo que inicialmente había aceptado donar los óvulos a cambio de siete mil euros, pues tenía problemas económicos, pero después se arrepintió y nunca dio su permiso escrito para ello.

Según la reconstrucción de los hechos, la joven accedió a someterse a una terapia hormonal para curarse de un quiste ovárico, lo que Antinori aprovechó para inmovilizarla, ponerla bajo anestesia y extraerle los óvulos.

Al despertarse, la enfermera descubrió que le habían quitado el teléfono celular para impedir que pidiese auxilio, pero logró llamar a la policía desde una línea fija de la clínica.

Los agentes debieron llevar a la chica a un hospital, donde trabajadoras de la unidad de Socorro de Violencia Sexual confirmaron la extracción de los óvulos.

La mujer, cuya identidad no ha sido dada a conocer, presentó una denuncia formal y el mes pasado su abogada, Roberta De Leo, pidió una indemnización de 100 mil euros por daño biológico y moral.

Los jueces también condenaron hoy a cinco años y dos meses de prisión a Balduzzi, ahora exsecretaria del ginecólogo y al anestesista Antonino Marciano y a dos años a Giovanni Carabetta, amigo del médico y acusado de extorsión.

Los abogados de Antonori anunciaron que impugnarán la sentencia ante la Corte de Apelaciones.

El médico, sin embargo, enfrenta también las acusaciones de asociación delictiva finalizada al tráfico de óvulos, por lo que podría ser enjuiciado nuevamente.

De 73 años de edad, Antinori anunció en 2002 la clonación del primer ser humano, aunque nunca ofreció pruebas.

En 1994 saltó a la fama por haber ayudado mediante la fecundación artificial a la italiana Rossana Della Corte a tener un hijo a los 63 años de edad, con lo que se convirtió en la madre más anciana de la historia.