A 108 años de su nacimiento, ocurrido el 16 de febrero de 1910, el compositor mexicano Miguel Bernal Jiménez es recordado por su vasto legado musical nacionalista y a manera de homenaje cada año se realiza un festival de música en Morelia y se entrega la presea que lleva su nombre a un destacado músico.

El festival fue fundado en 1989 con el ánimo de fomentar la difusión y enseñanza musical del Conservatorio de las Rosas, el primero de América, y con base en el proyecto que el propio Bernal Jiménez ideara en la década de 1950 con el anhelo de que su ciudad natal albergara un encuentro musical de la más alta calidad y que fuera un punto de referencia en el entorno iberoamericano.

En su pasada edición, realizada en noviembre, se entregó la presea “Miguel Bernal Jiménez”  al director de orquesta y flautista mexicano Horacio Franco por sus aportes a esa disciplina artística y por su brillante trayectoria profesional dentro y fuera del país, informaron en su momento fuentes locales.

José Ignacio Miguel Julián Bernal Jiménez nació el 16 de febrero de 1910 en Morelia, Michoacán. A los siete años de edad comenzó su formación musical en el coro del Orfeón Pío X, siendo estudiante del Colegio de Infantes de la Catedral de su ciudad natal.

De acuerdo con su biografía publicada por la Sociedad de Autores y Compositores de México (SACM) el talento del joven Bernal fue descubierto por sus maestros Felipe Aguilera Ruiz e Ignacio Mier y Arriaga, quienes en 1928 lo recomiendan para que fuera admitido en el Instituto Pontificio de Música Sacra de Roma, Italia.

En dicha institución estudió  órgano, contrapunto, fuga, musicología paleográfica, composición, instrumentación, armonía y canto gregoriano, teniendo como maestros a César Dobici, Rafael Manari, Rafael Casimiri, Paolo M. Ferretti y Licinio Refice.

Tras obtener los títulos de Doctor en Canto Gregoriano, Maestro en Composición y Concertista de Órgano regresó a México para dirigir la Escuela Superior de Música Sagrada de Morelia, puesto que ocupó durante 20 años.

Aunado con ello, el compositor emprendió una labor incansable en pro de la creación de escuelas en el estado; realizó conciertos, cursos y congresos de música, además de que publicó una gran cantidad de libros, partituras y revistas especializadas, poniendo énfasis en el género sacro.

En 1938 fundó la Sociedad Amigos de la Música y un año después la revista “Schola Cantorum”, primera en su tipo y uno de los medios más importantes de difusión musical de la época con la que también, regularmente, se publicaba material musical, musicológico y pedagógico.

En 1944 organizó y dirigió al Coro de los Niños Cantores de Morelia y, en 1945 fue designado director del Conservatorio de las Rosas, época en la que también ofreció conciertos de órgano en Estados Unidos y Canadá. Fue decano del Colegio de Música de la Universidad Loyola Nueva Orleans, posición que mantuvo hasta el día de su muerte.

Su catálogo comprende más de 250 creaciones de música sacra y profana, dramas sinfónicos, obra teatral, sonatas, sinfonías, misas, motetes, himnos y villancicos. Algunos de sus trabajos más destacados son “Ave gratia plena” (1924); “Cuarteto virreinal, para cuarteto de cuerdas” (1937) y  “Suite sinfónica Michoacán” (1940);

Así como “Por el valle de las rosas” (1941); “Misa aeternae trinitatis” (1941); “La virgen que forjó una patria” (1942); “Angelus” (1943); “Misa guadalupana Juandieguito” (1945); “Tres cartas de México” (1949); “Carteles” (1952); “Sinfonía Hidalgo” (1953); “Antífonas para México” (1954) y “El himno de los bosques” (1956).

Otra de sus obras importantes es el drama sinfónico en cinco escenas, con libreto de Manuel Muñoz: Tata Vasco, estrenada en febrero de 1941 en Pátzcuaro y compuesta en conmemoración por el 400 aniversario de la llegada de Vasco de Quiroga a Michoacán, la cual combina melodías indígenas y románticas con cantos gregorianos que relatan las vivencias del misionero durante la evangelización.

Miguel Bernal Jiménez era constantemente requerido para realizar obra por encargo, tales fueron los casos del poema sinfónico Noche en Morelia (1941), encomienda de la Cruz Roja estrenada por la Orquesta Sinfónica Nacional, bajo la dirección de su fundador y entonces titular, el maestro Carlos Chávez, y Sinfonía-poema México, una de sus composiciones nacionalistas más representativas que le valió el reconocimiento de su homólogo español Joaquín Turina.

La obra de Miguel Bernal Jiménez es definida por sus críticos  como nacionalista, ideología que conjugada con su educación religiosa y catolicismo lo llevaron a encabezar el movimiento conocido como nacionalismo sacro. Su estilo musical es considerado ecléctico; su música sintetiza lo mexicano y expone elementos de su realidad.

Su trabajo es reconocido a nivel internacional gracias a que diversas obras de su autoría fueron estrenadas en España. Entabló amistad con destacados músicos contemporáneos entre los que se encontraban Silvestre Revueltas y Manuel M. Ponce, coincidiendo con este último, así como con otros compositores nacionalistas, en elementos comunes como las tradiciones populares, los cantos de trabajo, los lemas religiosos y las melodías de trama política.

El maestro Bernal Jiménez falleció el 26 de julio de 1956 en León, Guanajuato, a causa de un ataque al corazón.