Con el apoyo de terapia psicológica, talleres para impulsar las capacidades, habilidades, asesoría jurídica y todo un programa integral de capacitación laboral y educativo, la Fundación Reintegra ha logrado una tasa de éxito del 95 por ciento de los jóvenes que atiende, que por algún motivo tuvieron conflictos con la ley.

En entrevista con Notimex, la directora de este centro, Jimena Cándano Conesa, informó que este es el único lugar autorizado por el Gobierno de la Ciudad de México, para que los jóvenes cumplan con medidas cautelares que han fijado los jueces de la justicia para adolescentes, pues tiene más de 30 años de experiencia en tratar con adolescentes en esta situación.

Indicó que se atienden jóvenes de 12 a 18 años de edad, aunque la gran mayoría son de 16 a 17 años, y que actualmente hay alrededor de 180, que es más o menos el 20 por ciento de la población que está en conflicto con la ley en la Ciudad de México.

Explicó que una de las condiciones que tienen que cumplir los jóvenes que son enviados a este centro es que vengan acompañados de un familiar, pues, en la fundación además de atender lo que ordena el juez, se les hace un diagnostico en el que determinan su entorno familiar, y se trata a la familia, no solo al adolescente.

“Esa es nuestra condición tienen que venir acompañados de un adulto, y si además vienen los hermanos, pues que felicidad, y antes trabajamos promedio de un año o año y medio, pero ahora, por lo que marca la nueva ley de Justicia para Adolescentes, el tratamiento es por cuatro meses”, explicó.

Indicó que los jóvenes llegan también porque buscan la asesoría jurídica, por recomendación de alguna persona que ya estuvo en el centro, o por orden del juez.

Resaltó que el 95 por ciento de los jóvenes que atienden en esta fundación, no vuelve a cometer un delito, “nosotros les damos seguimiento durante un año, se supone que en adolescentes entre los tres y seis meses pueden volver a delinquir, muchos se quedan más tiempo, y la gran mayoría vuelven a regresar en algún momento a saludar o nos escriben por Facebook que quieren regresar a terapia, aunque tengan cinco años que pasaron por aquí”, comentó.

Informó que el delito que más cometen los adolescentes es robo, aunque apunto que hay una pequeña variable que por ejemplo, a partir de esta administración en la Ciudad de México si detienen a un adolescente por robo y a la hora de revisarlo trae droga, lo presentan como delitos contra la salud, lo que hace parecer que han crecido los delitos contra la salud, pero en realidad la primera causa fue robo y más bien traían posesión de alguna droga.

“Robo es entre el 85 y 90 por ciento de los delitos que atendemos nosotros, porque no atendemos delitos de alto impacto que es secuestro y crimen organizado”, expuso.

Explicó que lo que sucede es que esos delitos de alto impacto suelen estar en internamiento y el modelo que ellos aplican es en libertad, aunque el año pasado atendieron a 85 jóvenes en internamiento.

Añadió que no trabajan con casos que involucra al crimen organizado, porque no solo es el individuo sino todo lo que implica, y además lo más importante, no es tanto el tipo penal o el delito que cometieron, sino la persona y el interés que tiene para salir adelante; sin embargo, si han tenido casos de homicidio o de tentativa de homicidio, que han sido jóvenes que se han comprometido a salir adelante.

Rechazó que los jóvenes sean el “brazo armado del crimen organizado”, y que son contratados como sicarios, ya que no se ve reflejado en la estadística, pero lo que si es cierto es que a partir de los 18 y 19 años de edad se empiezan a cometer los delitos más violentos, aunque tampoco no hay estadísticas claras.

Refirió que en el 2015 habían 15 mil adolescentes cumpliendo algún tipo de medida en todo el país, que es lo equivalente a la población del reclusorio Norte.

También señaló que tampoco el problema de los jóvenes en conflicto con la ley sea un problema de pobreza extrema, sino de cultura, pues mucho cometen delitos que ven como si fuera normal, como vender o comprar piratería, vender o comprar sustancias para drogarse y golpear a otros, que incluso los ha cometido, pero no han sido detenidos, y ellos sienten que no delinquen.

“El tema con el que nos encontramos muy seguido es la falta de cultura de la legalidad o tener totalmente normalizado este tipo de conductas delictivas”, afirmó.

Cándano Conesa indicó que actualmente trabajan con adolescentes que están en libertad, pero con la nueva Ley Nacional del Sistema Integral de Justicia Penal para Adolescentes, que se aprobó en 2016, deben esperar a que el 90 por ciento este cumpliendo en libertad y solo el 10 por ciento internamiento.

Informó que el modelo que aplican esta muy enfocado a trabajar en libertad, y se les ofrece a los jóvenes y a sus familias, además de la terapia en grupo e individuales, talleres de serigrafía, gastronomía, se tiene convenios con CETIS y CECATIS, para que tomen talleres que les interesen.

“Para nosotros lo importante es ayudarlos a desarrollar habilidades y capacidades, por lo que tenemos varias estrategias como teatro, actividades físicas, grupo de adicciones, y tienen actividades manuales, y se lleva a cabo el tema de género de manera trasversal, entre otras”, comentó.

Indicó que con estas actividades se inculca el trabajo en equipo y que se den cuenta que cuando no hacen bien las cosas afectan a los demás, son varias actividades con los que se trabajan diferentes temas, y los que están en la escuela tenemos talleres de tareas, y para los que están en un sistema de educación abierta tenemos grupos para ayudarles a estudiar.

“Estamos relacionados con el INEA y entonces pueden presentar los exámenes con nosotros y vamos sumando según lo que vamos viendo lo que cada generación necesita, lo importante es ver que tiene cada adolescente”, dijo.

Resaltó que desde 1994, Reintegra creo un modelo integral con psicólogos, sociólogos, antropólogos, y es la única organización autorizada por el Gobierno de la Ciudad de México para dar cumplimiento total a la medida cautelar que mandan los jueces.

“En lugar de cumplir en la Dirección General de Tratamiento cumplen con Reintegra y ellos le reportan directamente al juez y a dicha dirección, y con la nueva Ley también a la Unidad de Medidas Cautelares”, explicó.

Lo que se hace en Reintegra, además de cumplir con lo que mandata el juez, que puede ser que el joven regrese a la escuela, por ejemplo, se analiza si tiene problemas de comunicación, consumo de sustancias, violencia o de sexualidad, y “trabajamos de manera directa con terapia grupal e individual, así como familiar”.

“Tenemos grupos de estudio, de muchas actividades, capacitación laboral, todo enfocado al desarrollo de sus habilidades y capacidad y, sobre todo, a que creen conciencia del daño que se generan así mismos, a su familia, a la comunidad, a la víctima y a su país, con esas conductas y les ayudamos a crear un proyecto de vida que sea positivo y que sea cumplible”, explicó.

Finalmente, comentó que muchos jóvenes están limitados en pensar en su futuro debido a que son la continuidad de las actividades que hacen los padres o sus familiares como vender en un puesto en la calle, y el objetivo con este tratamiento es abrirles el espectro de que hay muchas cosas en la vida y qué es lo que quieren hacer y qué pasos tiene que seguir para poder alcanzar sus objetivos.