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Papa lamenta “campañas de resistencia” en su contra, pero las minimiza

El Papa Francisco reconoció que existen “campañas de resistencia” en su contra dentro de la Iglesia, pero prefirió minimizar su impacto y aseguró que no lee a sus críticos más acérrimos “por higiene...

El Papa Francisco reconoció que existen “campañas de resistencia” en su contra dentro de la Iglesia, pero prefirió minimizar su impacto y aseguró que no lee a sus críticos más acérrimos “por higiene mental”.

“Me molesta aún más cuando alguien se enrola en una campaña de resistencia. Y por desgracia veo también esto. No puedo negar que existan las resistencias, las veo y las conozco”, reconoció el pontífice, en un diálogo privado con un grupo de jesuitas.

Estas reflexiones publicadas por primera vez este día en la revista de la Compañía de Jesús, “La Civiltà Cattolica”, las pronunció el martes de 16 de enero pasado en una reunión con sacerdotes en Santiago de Chile.

Como ya es tradición, cada vez que él visita un país se reúne con los jesuitas del lugar y entabla con ellos una conversación espontánea, respondiendo a preguntas libres. En esta ocasión, en el santuario chileno del padre Alberto Hurtado, le cuestionaron sobre el criticismo de algunos sectores contra sus decisiones.

El Papa aseguró que cuando surgen dificultades opta por evitar considerarlas de primera instancia como una resistencia, porque eso le impediría valorar a fondo las cosas, y reconoció que, muchas veces, los contrastes esconden un poco de verdad.

“A menudo le pregunto a una persona qué piensa. Esto me ayuda a relativizar muchas cosas que -a primera vista- parecen resistencias, pero en realidad son reacciones que nacen de un malentendido, del hecho que algunas cosas es necesario repetirlas, explicarlas mejor”, explicó.

Empero, reconoció que cuando descubre la existencia de algunas resistencias eso lo “pone mal”, aunque algunas personas le dicen que es algo normal cuando se quieren impulsar cambios.


 “El famoso ‘siempre se hizo así’ reina por todos lados: Si siempre se hizo así, ¿por qué deberíamos cambiar? Si las cosas son así, ¿por qué actuar de manera diversa? Esta es una gran tentación que hemos vivido”, describió.

Constató que se manifiestan “resistencias doctrinales” públicamente conocidas, pero aseguró que no lee los sitios de internet que alzan esa bandera “simplemente por salud mental”. No obstante, dijo saber que existen y conocer bien a los grupos involucrados.

Reveló que si se publica algo “muy serio”, sus colaboradores le informan para que él lo sepa y destacó que pese a provocarle “un malestar”, es necesario seguir adelante.

“Cuando percibo resistencias busco dialogar, cuando el diálogo es posible; pero algunas resistencias vienen de personas que creen poseer la verdadera doctrina y te acusan de ser hereje”, reseñó.

“Cuando en estas personas, por lo que dicen y escriben, no encuentro bondad espiritual, yo simplemente rezo por ellos. Siendo molestia, pero no me detengo en este sentimiento por higiene mental”, siguió.

Aunque el Papa fue bastante explícito en describir la situación, no dio nombres ni hizo referencias personales. Pero sus palabras se refieren a una galaxia de sitios de internet críticos, alojados especialmente en España, Estados Unidos e Italia.

Desde el inicio de su pontificado, algunos notables vaticanistas han mantenido una línea vistosamente crítica contra las principales acciones de Francisco, destacando entre ellos los italianos Sandro Magister y Marco Tosatti.

Las críticas han surgido también de otros ambientes, involucrando algunos cardenales, obispos y sacerdotes. Incluso un grupo de intelectuales publicó una “corrección filial”, un documento que acusa al obispo de Roma de “hereje” y le intima a corregir sus expresiones públicas referidas a la familia, al matrimonio, a los divorciados vueltos a casar, a los homosexuales y al diálogo con los luteranos.

En ningún caso Bergoglio ha respondido públicamente y ha seguido adelante en su curso reformador dentro de la Iglesia, explicando que él se mantiene fiel a la tradición católica, pero busca nuevos caminos pastorales para acercar a los alejados.

En el diálogo publicado por la revista, señaló que siente a su pontificado como “bastante tranquilo” porque desde su elección papal, en marzo de 2013, le sobrevino una inmensa paz que no lo ha abandonado desde entonces y que califica como “un regalo”.

“Las cosas que no me quitan la paz, pero sí me duelen, son los chismes. Los chismes me entristecen, me ponen mal. Ocurre a menudo en los mundos cerrados”, consideró.

“Cuando esto ocurre en un contexto de sacerdotes y de religiosos, a mí me surge preguntarle a las personas, ¿pero cómo es posible? Tú que dejaste todo, que decidiste no tener a tu lado a una mujer, que no te casaste, no tuviste hijos… ¿Quieres terminar como un solterón chismoso? ¡Oh, mi Dios, qué vida triste!”, apuntó.