El principal desafío en el mundo laboral consiste en lograr que las medidas de protección de los trabajadores tengan un carácter más incluyente, que se garantice la aplicación de los derechos fundamentales, que se promueva el trabajo decente y los derechos derivados del mismo, incluyendo la protección social.

Así lo señalaron las investigadoras de la Organización Internacional del Trabajo, María Prieto, María Marta Travieso y María Luz Vega Ruiz, en su estudio “El Futuro del Trabajo: ¿amanecer u ocaso?”, quienes apuntaron que el debate sobre el devenir del trabajo es un reto de importante magnitud.

Las especialistas mencionaron que el mundo del trabajo se ha vuelto más complejo e imprevisible con la aparición de múltiples modalidades y relaciones de empleo, que se ha dado en paralelo a la dispersión y aceleración de los procesos de producción.

Las relaciones de trabajo convencionales coexisten con modalidades de trabajo más flexibles y situaciones de trabajo informal, aunque en distintos grados, que varían en función del tiempo y el desarrollo económico, expusieron.

"Si bien el panorama es cambiante y a veces problemático, los legisladores y los encargados de desarrollar políticas en varios países han tomado en cuenta estos retos, no sólo tratando de determinar la existencia del vínculo laboral, sino estableciendo normas, considerando los nuevos requerimientos del mercado de trabajo", expresaron.

Indicaron que numerosos países han introducido derechos básicos, como por ejemplo, un salario mínimo estipulado por la ley o su extensión a determinadas categorías de trabajadores anteriormente excluidas, la duración del tiempo de trabajo semanal y/o la duración y financiación de la licencia de maternidad.

Abundaron en su estudio que es necesario garantizar la igualdad de trato por cuanto ningún trabajador, sea cual sea su nivel de dependencia, puede ser privado de los derechos fundamentales en el trabajo y de aquéllos que le permiten tener niveles mínimos de dignidad y seguridad (derecho a la salud y a la vida, a un salario mínimo o una cobertura mínima de seguridad social).

También consideraron que la desaceleración del crecimiento puede ser uno de los motivos de la insuficiencia de horas de trabajo y de los bajos salarios, así como del empleo no declarado y por ello se precisan políticas orientadas a la creación de empleo y a la promoción de empresas sostenibles.

En este contexto, la ya mencionada igualdad de trato con respecto a otros trabajadores, basada en el principio de la proporcionalidad, es un elemento fundamental para la creación de empleo de calidad, así como para lograr tasas más elevadas de participación en la fuerza de trabajo. Esto es esencial al hablar del futuro, subrayaron las expertas.