El Hospital de Especialidades del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) Jalisco cuenta con tecnología de punta para atender los casos de cáncer que llegan a la institución, afirmó el director de la unidad, Hugo Ricardo Hernández García.

Señaló que en un día típico, cada equipo médico del Hospital de Especialidades del IMSS en Jalisco que coadyuva tanto en el diagnóstico como en el tratamiento del cáncer, atiende a un promedio de 300 a 350 personas (sólo en caso de Radioterapia), en jornadas matutinas, vespertinas e incluso nocturnas cuando así se requiere.

Detalló que se cuenta específicamente con cuatro aceleradores lineales de última generación para brindar radioterapia en tercera dimensión y con intensidad guiada y modulada por imagen, de manera que no se afecta a otros órganos o tejidos, sino solamente a la formación tumoral.

Los aceleradores lineales son muy similares a los que se tienen en un conocido hospital privado, útiles para “adquirir imágenes durante la planeación del tratamiento. Los tomógrafos, por su parte, sirven para conocer las características del tumor y brindar el tratamiento sólo en la parte dañada”, dijo.

En el hospital también se cuenta con una resonancia magnética de tres teslas, un angiógrafo digital auxiliar sobre todo en tumores del sistema nervioso central, un sistema de planeación de dos estaciones de trabajo para teleterapia, esto es radiocirugía, y equipo de braquiterapia (radiación interna).

El funcionario destacó los esfuerzos del personal médico del IMSS Jalisco en los tres niveles de atención, pero dijo que el paso más importante es el que dan las personas, realizándose autoexploraciones y chequeos frecuentes para que haya una detección oportuna.

Al respecto, la señora Leticia Araceli Montaño Magallanes, de 54 años de edad, psicóloga de profesión y madre de dos hijos, recordó que descubrió en agosto de 2017 que tenía cáncer de mama y gracias a que su diagnóstico se realizó con oportunidad su patología fue tratada exitosamente en el IMSS.

“Algo que yo he aprendido es que el cáncer no duele, tú no lo puedes identificar. Yo lo que sentí fue una bolita que salió en mi seno, cada año acudía a hacerme la mamografía. Aparentemente no era maligno, le comenté a mi médico en la Unidad de Medicina Familiar (UMF) 2 y me derivó al hospital. Eso fue a principios de agosto”.

Días después su caso fue revisado por un comité en el Hospital de Especialidades, donde tras un estudio de patología se confirmó uno de los mayores miedos de Leticia Araceli: la presencia de células malignas. La incertidumbre, confiesa, es muy dura, pero lo más importante frente a la enfermedad es mantener una buena actitud.

“Yo siempre he sido una persona optimista, positiva, trato de aprender de lo que me pasa en la vida. Creo yo que si hubiera sido de otra manera hubiera dicho ‘ya estoy con cáncer, me voy a morir’ o me deprimo y a lo mejor me muero, pero la actitud es muy importante”, dijo.

Su cirugía fue el 4 de septiembre y desde entonces se recupera sin retrocesos. En momentos tan dolorosos, sobre todo en lo emocional, destacó la atención recibida en el nosocomio, “yo estoy muy agradecida con Dios y con la gente que aquí trabaja.

Actualmente continúa con su tratamiento de radiación. La cicatrización de la mama, explica, es un poco más lenta que en otros tejidos porque hay mayor cantidad de células de grasa, pero evoluciona favorablemente.

“Yo creo que voy a levantar la mano de la victoria como dicen las compañeras. Yo creo que cualquier enfermedad te hace sensibilizarte, pero más el cáncer porque es a lo mejor un estigma de que los pacientes se mueren. Cuando una persona lo logra, es así como un gran éxito”, afirmó.