La compositora finlandesa Kaija Saariaho resultó ganadora del Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en la categoría de Música Contemporánea que ha sido concedido en su décima edición por su  extraordinaria contribución "en su individualidad, amplitud y alcance”.

El jurado destacó que, desde sus primeros trabajos, Saariaho muestra “un entrelazado perfecto entre los mundos de la música acústica y la tecnología”.

Tras conocer el premio, Saariaho aseguró que este don le llegó de una manera muy natural durante sus primeros años de estudio, en la Academia Sibelius de Helsinki, donde estaba descontenta con la acústica de los lugares a los que acudía a escuchar música en vivo.

De ese modo, se comenzó a preguntar si podría modificar características como el volumen de los instrumentos, lo que le llevó a grabarlos, procesarlos y, posteriormente, reproducirlos.

En 1982 se trasladó a París para continuar su formación y eligió para ello el Instituto de Investigación y Coordinación Acústica y Musical (IRCAM por sus siglas en francés), donde conoció a los principales compositores del espectralismo.

Sus técnicas de descomposición del sonido dejaron una clara y reconocible impronta en las composiciones de Saariaho, en forma de arreglos electrónicos y sonidos generados por computadora.

La combinación entre elementos sonoros sintéticos, instrumentación clásica y determinados fenómenos de la naturaleza dieron lugar a algunas de sus primeras obras, como es el caso de "Lichtbogen" (1986), cuya fuente de inspiración es la aurora boreal.

La compositora finlandesa explicó que "sin duda mis orígenes en Finlandia me han hecho muy sensible a la naturaleza y esto tiene mucho que ver con la acústica: cuando vas a un bosque después de que llueve, la acústica es muy diferente porque las hojas están mojadas, y esto crea muchas reverberaciones, hasta el punto de que el bosque es como una iglesia".

"Lo mismo ocurre con la nieve, que crea un silencio muy particular. Todas estas experiencias de mi infancia sin duda han inspirado mi música”, dijo.

Saariaho también reconoció la influencia de la tecnología y la electrónica en su obra en la medida en que le ha permitido avanzar en la dirección que le interesaba, pero no como el elemento principal.

"Mi objetivo es siempre que no se perciba la frontera del componente electrónico en mi música, sino que sencillamente forme parte de la orquestación y se integre en ella. Cuando hay un sonido que no puedo lograr con los instrumentos naturales, entonces recurro al ordenador para completar mi idea musical con tecnología”, anotó.

Según el acta del jurado, la música de Saariaho tiene “una calidad única que es casi tan visual como sonora”, en la que la imaginación juega un papel primordial.

“Amo la música desde siempre, desde que tengo memoria. Mi madre me contó que por las noches, cuando me acostaba, empezaba a imaginar que escuchaba música hasta el punto de que no me podía dormir, y por eso yo le pedía que 'apagara la almohada'. La música siempre ha estado en mi mente y en mi imaginación”, manifestó.

En un principio, Saariaho consideró que su música no era lo suficientemente dramática como para componer ópera, pero la idea empezó a surgir en su mente.

Una representación de "San Francisco de Asís", de Olivier Messiaen, producida por Peter Sellars en el Festival de Salzburgo, le animó definitivamente y fue “el impulso” para iniciarse en el género operístico.

"Fue un proceso muy largo, que tardó ocho años en total. Yo no sabía inicialmente quién podría estar interesado en mi ópera ni si podría realizarse. Pero finalmente sentí esa necesidad, quería escribir mi propia ópera. Y poco a poco fueron llegando todos los medios para hacerla posible”, dio a conocer.

En el año 2000, el mismo Festival de Salzburgo fue testigo del estreno mundial de su primera ópera, "L’Amour de loin", con libreto del escritor libanés Amin Maalouf, que obtuvo un éxito que, según el jurado, situó a Saariaho en la vanguardia de un mundo en el que tradicionalmente las mujeres han estado muy poco representadas.

Sobre si ser mujer le ha supuesto un esfuerzo superior, aseguró que fue un obstáculo cuando era una joven mujer empezando a intentar formarme como compositora, y lo sigue siendo para muchas jóvenes hoy.

No obstante, "una vez que he conseguido que mi música tenga éxito, ya no creo que sea un problema”, añadió.

Tras "L’Amour de loin", estrenó tres óperas más, "Adriana Mater" (2006), "Émilie" (2010) y "Only the Sound Remains" (2015), en los que aborda temas que considera “importantes” para todos los seres humanos.

“El amor es uno de ellos y también la muerte. Ambos son grandes misterios que forman parte de nuestras vidas”, recalcó.

Saariaho destacó por su versatilidad y capacidad para cambiar de género: ha escrito música para solista, de cámara, obras orquestales, óperas, oratorios, música vocal, música incidental y música electroacústica.

Actualmente, Kaija Saariaho se encuentra trabajando en la que será su quinta ópera: “Es una obra larga con la que ya llevo varios años, y necesitaré seguir trabajando hasta principios de 2019”, concluyó.