Para favorecer el desarrollo rural es necesario realizar “importantes” inversiones a largo término y romper el ciclo que une fragilidad, hambre y pobreza, declaró hoy en Roma, Italia, el presidente del Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (FIDA), Gilbert F. Houngbo.

"La fragilidad crea hambre, pobreza y migración”, expuso Houngbo ante los asistentes a la apertura en Roma del 41 Consejo de Gobernadores.

“Y porque además el hambre y la pobreza pueden producir conflictos e inestabilidad”, señaló.

Houngbo recordó que 2017 fue afectado por múltiples conflictos y crisis humanitarias, con niveles récord que produjeron desplazamientos forzados y migraciones, eventos climáticos extremos y el incremento del hambre en el mundo después de décadas en las que había retrocedido.

Además, indicó que es esencial entender la relación entre fragilidad, pobreza y hambre." Esto es de suma importancia", si los líderes mundiales quieren perseguir el objetivo de acabar para el 2030 con el hambre y la pobreza como parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), dijo.

“La fragilidad puede impedirnos alcanzar los Objetivos del Desarrollo Sostenible, y barrer décadas de desarrollo”, advirtió.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) divulgó que en 2016 hasta mil 600 millones de personas vivían en situación de fragilidad y 480 millones en extrema pobreza.

Las situaciones de fragilidad generalmente son caracterizadas por inestabilidad, conflictos, falta de gobernanza adecuada e instituciones débiles, y la incapacidad de recuperarse de las adversidades climáticas y de las crisis económicas, señaló.

Según Houngbo, las áreas rurales son particularmente afectadas por situaciones de fragilidad, las que pueden afectar los medios de subsistencia, aumentando la pobreza y el hambre y produciendo migraciones o situaciones de desplazamiento forzados.

“La transformación de áreas rurales en economías dinámicas tiene una enorme potencialidad y puede dar una gran contribución para acabar con el hambre, la extrema pobreza y ofrecer una alternativa a las migraciones”, indicó.

Houngbo hizo un llamado para incrementar las inversiones a largo plazo en las áreas rurales: “Nosotros tenemos que ser ambiciosos y redoblar los esfuerzos para acabar con la pobreza y el hambre. El mundo rural nos interpela”.

El FIDA subrayó que son fundamentales las inversiones a largo plazo en las áreas rurales para crear condiciones de estabilidad.

El organismo financia actividades, como por ejemplo, ayudar a los pequeños campesinos a incrementar la producción y el rédito, así como acceder a los mercados, la tecnología y la finanza.

Entre 2010 y 2015, el FIDA apoyó proyectos que permitieron salir de la pobreza a 24 millones de personas, de las cuales 17 millones vivían en situaciones de fragilidad.

En la actualidad 768 millones de personas viven en extrema pobreza, y 815 millones de personas sufre hambre, de las cuales el 75 por ciento se ubican en áreas rurales.

Para aumentar sus esfuerzos y afrontar la crisis global, Houngbo indicó que el FIDA se ha embarcado en una ambiciosa transformación para incrementar los fondos que permitirán salir a más personas de la pobreza y del hambre, y transformar las áreas rurales.