El Banco de la República de Colombia proyectó el crecimiento económico de este país en 2.7 por ciento para 2018, y espera una mayor demanda externa después de hacer los análisis macroeconómicos.

Para los técnicos del Banco Emisor el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) es por “las reducciones de las tasas de interés de política realizadas hasta el momento y la menor inflación deberían soportar una mejor dinámica del crédito, de la inversión y del gasto de los hogares”.

Adicionalmente, en 2018 “la inversión estaría impulsada por una mayor ejecución en las obras civiles (en especial las 4G) y es probable que de mantenerse el precio del petróleo en niveles altos, la inversión extranjera directa dirigida a este sector se siga recuperando".

"De todos modos, la dinámica del PIB sería inferior al de su potencial (3.3 por ciento), con lo cual los excesos de capacidad instalada de la economía volverían a ampliarse”, señalaron.

Con respecto al comportamiento esperado de los precios al consumidor en 2018, “varios factores deberían contribuir a la convergencia de la inflación a la meta del 3.0 por ciento”.

En primer lugar, explicó, “si la oferta de alimentos se mantiene amplia, los precios de este grupo podrían seguir ajustándose con aumentos inferiores a la meta”.

Adicionalmente, en el segundo trimestre el efecto directo “del impuesto al valor agregado (IVA) sobre la inflación anual debería haberse diluido totalmente. También, se espera que los precios más rígidos, al igual que los salarios distintos al mínimo, se indexen a una inflación más baja que la observada en los años anteriores. Asimismo, una brecha de producto más negativa y un mercado laboral más holgado deberían aportar a la desaceleración de la inflación”.

En síntesis, en el último trimestre de 2017 “la inflación total y básica se mantuvo por encima de la meta. El pronóstico de inflación y sus expectativas indican que en 2018 la inflación tendrá un descenso importante, pero a un nivel que todavía superaría el 3.0 por ciento”.

En el mismo sentido, el mercado laboral “se encuentra holgado y posiblemente contribuirá a mitigar las presiones de costos laborales sobre los precios. El pronóstico de crecimiento económico para 2017 y 2018 no cambió y sugiere que la brecha negativa del producto continuará ampliándose en el presente año”.

La junta del Banco de la Republica con este análisis macroeconómico decidió mantener la tasa de interés en 4.5 por ciento y consideró que de esta forma completa el ciclo de reducción de tasas.